Tadej Pogacar completa su mayor obra de arte en París
El esloveno sentenció su quinta corona del Tour de Francia, que lo sienta a la mesa de los más grandes ciclistas de todos los tiempos. Y, con 27 años, seguramente hará aún más grande su leyenda. La Vuelta a España es la joya que le falta a su corona.
En la misma ciudad que luce las obras de arte más famosas del mundo en el Louvre, la misma que albergó a tantas plumas de la talla de Hemingway, Cortázar y Sartre, que fue capital del mundo durante tanto tiempo... Allí mismo, el ciclista esloveno Tadej Pogacar timbra su propia obra de arte en medio de los Campos Elíseos, en París.
“Pogi” se quedó por quinta vez el maillot jaune que premia al campeón del Tour de Francia, un hito que solo lograron cuatro monstruos antes que él (los locales Jacques Anquetil y Bernard Hinault, el belga Eddy Merckx y el español Miguel Induráin) y sigue sumando argumentos a quienes lo incluyen, cada vez con más certeza, como uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos.
Y solo tiene 27 años, un mozalbete en el ciclismo actual.
“Pero ojo, que aún le falta ganar la Vuelta a España y los Juegos Olímpicos. Es un gran ciclista, que está en un tremendo equipo, pero todavía le faltan esos dos hitos para convertirse en Merckx, Hinault o Induráin”, analiza Víctor Garrido, entrenador y exgerente de la federación ciclista.
“Es difícil ganar el Tour y la Vuelta, porque las preparaciones para ambas se superponen y, poquito después de la Vuelta, viene el Mundial. Pogacar lo puede hacer si se lo propone, pero hay que compatibilizar sus deseos personales, los objetivos del equipo y, por supuesto, los de la selección”, añade el penquista.

Pogacar y su quinta foto idéntica. El esloveno es el rey del Tour de Francia y aspira al récord de etapas en el futuro. Foto: France Presse.
Por ahora, aunque UAE, su equipo, deslizó que pretende contar con el esloveno en la competencia hispana, que parte el 22 de agosto, no hay certezas sobre un retorno a la carrera que lo vio debutar en grandes pruebas con su tercer lugar en 2019.
“Me he quedado sin palabras. Es un día increíble, había un ambiente increíble. Ya he corrido siete Tours y siempre he terminado en el podio. Podrías pensar que esto es un cuento de hadas; para mí también es increíble”, aseguró el pentacampeón, que se quedó sin su némesis dado el abandono del danés Jonas Vingegaard a una semana del final, cuando, eso sí, ya le había sacado una considerable ventaja.
“¿Estaré en La Vuelta dentro de unas semanas? Ya veremos”, afirmó con misterio.
En la etapa final, que ganó el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin), “Pogi” intentó una fuga que le hubiera dado su sexta victoria de etapa, ratificando las características que lo signan como el nuevo “Caníbal”, el apodo que le dio fama a Merckx, atacando cuando ni siquiera es necesario o cuando se recomienda ser conservador. “Es un instinto estúpido”, ha dicho de sí mismo.
Su camino partió a los 13 años, cuando un muchacho de Eslovenia ya ganaba pruebas juveniles y ya era admirado como pedalero del futuro. Todo se confirmó cuando ganó el Tour de l’Avenir en 2018, que suele predecir estrellas del futuro y que se tradujo en un jugoso contrato con el UAE.
En 2019, batió un récord de precocidad, al imponerse en el ciclista más joven en ganar una prueba del UCI World Tour, en California y, aún con 20 años, ganó tres etapas y terminó tercero en la Vuelta a España, antes de ganar el Tour de Francia en 2020, con apenas 21 años.
“Es humano, pero tiene unos valores fisiológicos fuera de serie. Es un superdotado en cuanto a pulsaciones en reposo, consumo de oxígeno y, sobre todo, en que es capaz de mantener esos rendimientos en carreras de tres semanas, mientras todos los demás se caen. Evenepoel o Van del Poel le pueden ganar en un día, pero en una carrera por etapas es imposible”, analiza Garrido.
Y en un deporte siempre sobrevolado por las sospechas del dopaje, Pogacar se ha mantenido cristalino, más allá de la serie de exámenes que siempre lo persiguen, incluyendo uno polémico en la madrugada antes de una de las etapas.
“Siempre hay suspicacias, sobre todo después de que se reveló la historia de Lance Armstrong. Es normal dudar, pero también es cierto que la ciencia deportiva está mucho más avanzada que antes y que hoy, con los controles y la creación del pasaporte biológico, es mucho más difícil hacer trampa que en esa época”, afirma Garrido.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







