Notable abandono de deberes
La mesa encabezada por Milad y Jorge Yunge permanece silente frente a las revelaciones judiciales y periodísticas que ratificaron la presencia de los excontroladores de Huachipato, Victoriano Cerda y Marcelo Pesce, como propietarios en las sombras de Azul Azul, donde el exdueño de Ñublense, Patricio Kiblisky, asoma como un operador habitual.
Con frecuencia suele utilizarse la expresión del título de esta columna al referirse a las personas que, en un cargo de connotación pública, muestran incapacidad o desidia. A esta altura, la administración de Pablo Milad hace rato se inscribe en la categoría del “notable abandono de deberes”, con un rasgo muy particular: la frivolidad.
Llama la atención que sus mandantes, los 32 clubes de la ANFP, no se alteren o planteen la urgencia de que el dirigente curicano entregue su cargo o adelante las elecciones. Por mucho menos cayeron otras directivas o al menos se les hizo un juicio crítico.
Da la impresión de que hubo acostumbramiento a la improvisación y a la ausencia de liderazgo. La semana que pasó tuvimos algunos botones de muestra. La selección femenina adulta quedó eliminada del Mundial y nadie dijo nada, a pesar de que será la segunda ausencia en línea. En la Copa de la Liga, un torneo que surge para pagar y dar cumplimiento a la sanción impuesta por el árbitro en el conflicto con TNT Sports, los partidos Concepción vs. Coquimbo Unido y Huachipato vs. Colo Colo no pudieron jugarse de manera simultánea. La Delegación Presidencial de la Región del Biobío sostuvo que no era posible. Milad manifestó en su momento que el fútbol se llevaba mejor con los gobiernos de derecha. Bajo esa premisa, era lógico que el directorio, y no los funcionarios, gestionara con el ministro del Interior la opción de programar a la misma hora. Nada de eso ocurrió y el viernes, luego del triunfo coquimbano en Collao, el pleito entre acereros y albos se convirtió en un amistoso con público.
En otro hecho inaceptable, la mesa encabezada por Milad y Jorge Yunge permanece silente frente a las revelaciones judiciales y periodísticas que ratificaron la presencia de los excontroladores de Huachipato, Victoriano Cerda y Marcelo Pesce, como propietarios en las sombras de Azul Azul, donde el exdueño de Ñublense, Patricio Kiblisky, asoma como un operador habitual. Impresentable el papel del oficial de cumplimiento, Miguel Ángel Valdés, que ampara las maniobras de Milad y Yunge. Si no levantó la mano en este escándalo, es para cerrar por fuera.
La carencia de responsabilidad y lógica de equipo chico se aprecia en la selección nacional. Un año sin entrenador titular es a todas luces un crimen futbolístico. Chile se midió con Portugal en un mentiroso 2-1. Era goleada, pero el destino y el carácter de amistoso, con las pausas de hidratación como factor fundamental, nos dieron una mano. Milad estuvo en su salsa: una ceremonia protocolar, que en este caso correspondió a un reconocimiento a Claudio Bravo. Fue al otro lado del Atlántico, cuando lo correcto era hacerlo en el Estadio Nacional.
Podríamos seguir la enumeración, pero suena a maldad. Solo queda esperar que los dirigentes de la ANFA no se dejen engatusar y entiendan que no pueden avalar la perpetuación de Yunge y Milad al mando de la federación. Sería el tiro de gracia para nuestro fútbol. Lo sensato y correcto es que el proceso de transformación, que nace de la nueva Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, lo ejecute el próximo directorio de la ANFP, que surgirá de las elecciones de noviembre.
Danilo Díaz
es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.







