Santiago de Chile.   Lun 25-05-2026
22:34

Un “9” letal, volantes con otra marcha y la gestión de crisis explican la escalada de Colo Colo

La magistral faena de Javier Correa en el Claro Arena lo validan como un artillero de fuste, tarea sostenida en un equipo remendado y fortalecido en una idea común que lejos de brillar escarba la regularidad y el “pragmatismo”. Las decisiones de “Tano” Ortiz también ayudan: levantó niveles individuales y formó sociedades. “Todos juegan de nota 5 para arriba”, justifican. 
Foto: EFE.
Los futbolistas se huelen a la primera. “Es bueno, muy bueno; dará que hablar, en los entrenamientos se nota al tiro la calidad, la forma de definir, los pases”, decía Arturo Vidal hace casi dos años cuando Javier Correa fichó en Colo Colo, pero un inoportuno desgarro postergaba su estreno en Chile. El “King” le sacó la película al argentino en las prácticas.


El cordobés ya suma 30 goles en 63 presencias con Colo Colo. El domingo estampó su partido memorable y parece sacudido de los arrebatos que hasta hace poco lo hacía pelear con el mundo, incluso con los feligreses de Macul.


“Colo Colo ganó el clásico por dos jugadas aisladas de Correa, incluso el primero fue un pase casi al banderín del corner y fue puro mérito individual, la calidad del jugador. En el segundo gol el poder de definición, el pensar antes de pegarle a la pelota, a dónde la va a colocar. Aquí vimos al centrodelantero de Colo Colo, a ese jugador que te gana partidos solo. Además apareció el ‘10’ de verdad, que es (Leandro) Hernández, la calidad del chico en el segundo gol al pasar la pelota en el momento justo para evitar el off-side (de Correa), ese dibujo que hace en su cabeza es puro talento. Hoy el equipo tiene un ‘10’ y ‘9’. No tiene un juego vistoso, pero le ganó a los que tenía que ganarle, considerando que hay seis equipos jugando copas y en algunos momentos pusieron suplentes”, reseña Fernando Vergara, atacante multicampeón en Pedrero.



El técnico Marcelo Bonetto hizo debutar a Correa con 16 años en Instituto de Córdoba. “Lo puse siendo un ‘pibito’ en el Nacional B. Estaba ‘Wanchope’ Ábila y un par más, y Javier era el que más recursos técnicos tenía, atrevido, no le tenía miedo a nada”, dijo en estas páginas.


“Javier es un gran chico, muy bueno, no es jodido como persona, tiene los berrinches de todo jugador, más si juega de delantero, pero tiene buen corazón. Y como futbolista es muy bueno, y salvo el cabezazo, porque no es un gran rematador de cabeza, le pega bien a la pelota, es hábil, tiene potencia, en Godoy Cruz estaba por detrás del ‘Morro’ García y (Jaime) Ayoví, pero era un diamante en bruto, entraba un rato y hacía algo distinto”, cuenta un testigo que compartió con el colocolino en el “Tomba” mendocino, uno de los diez clubes que defendió antes de aterrizar en Pedrero.


Colo Colo debió reconstruirse a partir de 2025 que terminó en el despeñadero, sin copas internacionales ni títulos y una estrechez económica que obligó a vender a sus únicos seleccionados: Lucas Cepeda y Vicente Pizarro. La plantilla también se enflaqueció en volumen y jerarquía.


Fernando Ortiz cerró el torneo pasado con un 54,1% de rendimiento y en la mira de todos. El “Tano” tomó decisiones: gestionó le ímpetu de Vidal, recuperó jugadores (Jonathan Villagra, el más emblemático), afianzó a otros tantos (Diego Ulloa, Felipe Méndez, Tomás Alarcón), guía con acierto a los canteranos (el “Chino” Hernández, titular hoy) y confió un en arquero imberbe, rearmando un plantel y un equipo, y hoy exhibe un 76,9% con un liderato escapado.



“En términos de volumen de juego el equipo no encanta, pero tiene resultados, a veces es pragmático y tiene cohesión de equipo. N te avasalla, pero se ha sostenido en el tiempo, a pesar de los jugadores que se fueron, porque hay una condicionante económica al no estar en copas internacionales. El equipo ha sabido competir con los recursos que tiene, es puntero, veremos como resuelve lo que viene. (Gabriel) Maureira ha respondido con sobriedad, transmite tranquilidad en el juego, se ha equivocado en cosas que va a ir corrigiendo, pero ha sido grata sorpresa. Ya dio el primer paso: demostró que está capacitado para responder en caso de emergencia, el segundo es consolidarse”, evalúa Eduardo Lobos, arquero del emblemático título “campeón en la quiebra”.


Un analista, que prefiere el anonimato por prudencia, refrenda: “El gran cambio de este Colo Colo son sus volantes: Alarcón, Méndez y (Álvaro) Madrid, tres motores de despliegue, muy distinto al mediocampo del 2025 con Vidal, (Esteban) Pavez y (Claudio) Aquino, que eran todos posicionales. Los de ahora tienen ubicación, pase, ganan duelos, son intensos, nunca están parados, presionan y se respaldan. Madrid con Católica quizá no brilló tanto para la gente, pero hace la pega sucia, choca, quita, presiona. En la jugada de la expulsión de Alarcón, él se manda un pique desde la mitad de la cancha hasta el área y luego vuelve a salir a presionar, eso no se ve en Chile, los medios que retroceden se meten al área y ahí se quedan; éstos tres son fuertes de cabeza y toman buenas decisiones. Para estar en un equipo grande es clave la regularidad, hay que jugar siempre de (nota) cinco para arriba. Y Colo Colo es parejo: Ulloa está bien, Villagra lo mismo, (Joaquín) Sosa te da un plus, y a Vidal le favoreció el ingreso de Zampedri por Rossel, porque a él le cuesta cuando le buscan las espaldas, pero si entra un ‘9’ para fajarse en el centro, Vidal se lo come por oficio”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

Relacionadas
A fondo con...