Unión La Calera rescata un empate increíble ante un impávido O’Higgins
Los celestes sacaron a los titulares cuando el marcador les era favorable, pero la marea cementera se les vino encima y lo pagaron regalando dos puntos que no les permiten lavar sus heridas tras su eliminación de la Copa Libertadores. “Tuvimos que hacer modificaciones obligadas porque algunos jugadores sufrieron un virus en el viaje de vuelta de Colombia”, asumió el entrenador celeste, Lucas Bovaglio.
Fue un desenlace increíble. Un giro de guion propio de película hollywoodense.
Quedaban 11 minutos para el pitazo final y O’Higgins ganaba 3-0 en su visita a Unión La Calera, olvidaba su eliminación de la Copa Libertadores y trepaba a la parte alta de la tabla.
Tanta era la ventaja, que Lucas Bovaglio, advertido de la gran cantidad de partidos que los celestes disputaron en las últimas semanas, sacó a sus principales figuras: Sarrafiore, Castillo y González a descansar, mientras que los suplentes tenían la obligación de cuidar un resultado favorable.
Una ventaja que se construyó merced a dos zapatazos preciosos de Martín Sarrafiore, cerebro del equipo y que contó con más libertad en la cancha dada la ausencia de Bryan Rabello.
Pero también contó con el impulso de sus recién nominados seleccionados (ver página 2). Felipe Faúndez devoró la franja derecha y Felipe Ogaz fue un motor en el mediocampo, que halló premio con el tercer tanto, ya en el segundo tiempo, merced a una lucida jugada personal.

La Calera aguarda la resolución de la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina, que podría restarle seis puntos en la tabla. Foto: Photosport.
La ventaja parecía amplia, pero se les escurrió a los celestes entre los dedos. Primero, con un error de Omar Carabalí en una salida, que Sebastián Sáez mandó a la red tras un rebote en el horizontal.
Luego, un penal de Alan Robledo (una mano que amplió volumen en una barrida), que el mismo “Sacha” mandó a la red.
O’Higgins se desesperó, perdió la pelota, agotó sus ideas y los suplentes que entraron a mantener el resultado fracasaron en su objetivo. La marea cementera golpeaba y golpeaba, mientras las fisuras se hacían patentes en el muro celeste. Cicotello, el DT anfitrión, dispuso tres centrodelanteros y dos extremos para conseguri la hazaña.
Y llegó, gracias a un cruce largo que atravesó la zaga celeste y que Matías Campos convirtió en el empate.
Uno que parecía imposible.
“Tuvimos que hacer modificaciones obligadas porque algunos jugadores sufrieron un virus en el viaje de vuelta de Colombia, varios estaban con problemas físicos y empezamos a pararnos más atrás innecesariamente”, asumió Lucas Bovaglio. “Nos vamos con una sensación de derrota, más allá de que es un empate”, añadió.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







