Lo que será, será
¿Se cumplirán los controles, prohibirán los fuegos artificiales, cuidarán las rejas y no se caerán? ¿Funcionarán los dispositivos de todas las clases: humanos, digitales, candados, eléctricos, cerrojos?
Lo que será, será.
Hoy se juega un nuevo clásico. Colo Colo recibe a Universidad de Chile en el estadio Monumental, y no se sabe cómo será el partido ni el marcador ni sus circunstancias nicuáles serán los momentos inolvidables de un duelo que por los precios es un espectáculo de gala: una Rapa Nui por 82.550 pesos, una Océano 44 mil, 27.000 una Cordillera, y las tribunas con nombres de toqui mapuches —Lautaro, Tucapel o Caupolicán— a 16.500.
Es lleno total porque para estos intensos partidos nunca falta lo que tanto cuenta ganar: la plata. Serán 42.000 personas o almas, si eso existe. En todo caso es el máximo aforo del Monumental que como el Nacional se convirtió en un estadio menguante, pero es lo que hay.
Tampoco se sabe que pasará en las tribunas y alrededores y si todo será normal y no habrá artificios ni peleas ni brutalidades, porque ha ocurrido que algunos espectadores, los menos, habrá que decir, se transforman en estos partidos.
Son encuentros a pleno día y sin luna llena, pero hay personas que en el estadio se convierten en hombres lobos a los que les salen garras, gruñidos y cola, porque el fútbol, en ocasiones, es una magia negra y violenta que inunda las tribunas y enferma a los suficientes para que dejen la grande, que es como se decía antes.
¿Quedará la grande?
Ese tipo de preguntas no tienen respuesta en el fútbol chileno y menos en un clásico. Es triste, pero es como es. No sabemos qué ocurrirá, pero lo que será, será. Por eso es tan útil la canción de Doris Day de 1956, tan tarareada y famosa en su tiempo. A ella siempre se puede acudir. En inglés “Whatever will be, will be”, pero más valió el título en español de “Lo que será, será”.
{CITA ¿Se sabrá comportar la gente, el cuerpo arbitral y desde luego los jugadores que no le echarán piernas al fuego?}
El futuro no está escrito y no se sabe lo que acontecerá.
Lo más cercano es un clásico.
¿Se cumplirán los controles, prohibirán los fuegos artificiales, cuidarán las rejas y no se caerán? ¿Funcionarán los dispositivos de todas las clases: humanos, digitales, candados, eléctricos, cerrojos?
Lo que será, será.
¿Se sabrá comportar la gente, el cuerpo arbitral y desde luego los jugadores que no le echarán piernas al fuego? ¿Podremos tener un clásico en paz y sin percances ni violencia, conla responsabilidad que tanta falta le hace al fútbol chileno?
Lo que será, será.
¿Será un partido digno de nosotros y un ejemplo de lo que somos como personas y sociedad?
Lo que será, será.
Y lo más lejano, en las preguntas, es la vida de cualquiera.
¿Seré feliz cuando grande, tendré buena pinta, plata y me irá bien con mi pareja o con mi matrimonio? Otra cosa: ¿serán buenos mis hijos? La última: ¿serán chunchos o colocolinos?
Lo que será, será.
Antonio Martínez
es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).







