Diego Sánchez: “Debo ser el último loco del fútbol chileno”
El arquero del campeón nunca pasa desapercibido. “Sin el arco me muero de pena”, dice. “Ser portero es como tener una bomba de tiempo en la mano”, compara. Reconoce que cuando trató de agregar sobriedad a su estilo, duró dos partidos. Relata su lucha con los kilos. “El peso es determinante, no me hago el gil y digo ‘no importa, yo atajo igual’”. Admite que siempre supo que el “Chino” González les daría un plus, “pero nunca pensé que tanto”. Quiere jugar la Copa Libertadores con el “Pirata”. “Si se mantiene el equipo, daríamos de qué hablar en la Copa”, aventura.
“¿Si me gustaría pasar más piola? A veces, pero me acostumbré al cariño de la gente, es verdad que hay momentos malos en que no quieres ver a nadie, pero cuando estoy así no salgo, para qué voy a andar poniendo mala cara. Yo disfruto, hoy vivo con mis dos hijos y el cambio ha sido grande como papá ‘luchón’; mi buen momento también tiene que ver con ellos, el rol de papá todos los días es aprender, se pasan rabias, alegrías, mi hija tiene 17, empiezan los pololeos, hay que estar para todo”, dice Diego Sánchez, figura consular en la estrella de Coquimbo Unido.
“Cuando salí campeón me escribió gente de fútbol, los que están en las buenas y en la malas. (Martín) Palermo fue uno, con él hice una buena amistad, gran persona. Recuerdo que cuando iba a llegar a Unión yo dije: ‘Viene el Loco Palermo’, es de los míos, y nada, es súper serio y tranquilo, el más piola de todos, pero con un corazón de oro. Recuerdo que una vez él y el ‘Pato’ Abbondanzieri, que fue un arquero muy sobrio, me hablaron para cambiara mi forma de atajar, querían que fuese más sobrio, o iban a traer un arquero que a ellos les gustara. Yo dije bueno, intentaré ser más sobrio, un poco por lo menos. Duré dos partidos así, perdimos y chao, volví a ser el de siempre”.
—Siempre hubo arqueros apodados “Loco”: Manuel Araya, Fournier, Trejos, Villamil, Peric. ¿Será usted el último?
“No sé, jaja. Debo ser el último loco del fútbol chileno, pero ojalá vengan más, que haya más locos, que no sean todos tan sobrios, porque atajar por atajar no es tan difícil. Siempre he pensado que uno debe dar espectáculo, aportar al show, eso tampoco es para cualquiera. La gente va a estadio para ver ganar a su equipo, pero también para divertirse, intentar ser feliz un rato (…) Mi viejo (Gustavo Sánchez, exarquero) siempre me habló del ‘Loco’ Araya, después miré a (René) Higuita, Jorge Campos y el ‘Mono’ Burgos que era mi ídolo”.
—¿Esconde algo atrás de esa personalidad?
“No sé, puede ser, no es que uno ande todos los días riéndose, creo que todo tenemos temores, penas internas, yo soy bien solo con mis problemas, no soy de contar mucho, por eso mi personalidad en la cancha me relaja, son dos horas y media que tengo la cabeza en el fútbol, eso me libera, de chico fui de hacer locuras”.
—Usted ha dicho que el arco es su vida, ¿no le satura trabajar todos los días pensando en ese espacio de 7,32 x 2,44 metros?
“No me voy a cansar nunca del puesto, sin el arco me muero de pena, es mi zona de confort, ahí soy feliz. Además uno rinde examen todos los domingos, es como ir al colegio. Yo vivo como arquero, es como, no sé, ser eléctrico, siempre estoy prendido, siempre motivando al que está dormido (…) Somos una raza diferente y es verdad, bichos raros, debemos vivir en alerta, con mucho nervio, nos llegan seis veces en 90 minutos, pero no sabemos cuándo y debemos estar siempre listos, es como tener una bomba de tiempo en la mano: si se cae, cagamos. Mi papá fue arquero y hasta el día de hoy me trata como arquero”.
—Se dice que el arquero se debe comer 100 goles para madurar y que es el mejor puesto para mirar el fútbol, ¿es verdad?
“Totalmente, el arquero se hace en base de errores, yo me comí muchos goles, pero la idea es que cada vez pase menos. No hay arquero bueno que no se equivoque. Está el tema de la toma de decisiones: (Manuel) Neuer la embarró el otro día y admitió su error, entonces qué queda para el resto. Siendo viejo me voy a seguir equivocando, aunque ahora estoy más pulido. Y lo otro del puesto, claro, el arco es el mejor asiento de un estadio, por lejos. De ahí se ve todo maravilloso”.

La estampa del "Mono" Sánchez, que antes atajó en Antofagasta, U. Española, San Felipe, Barnechea, Unión y Deportes Temuco y Palestino. A falta de dos fechas del torneo, el monarca tuvo 16 vallas invicto. Foto: Photosport.
El “Mono” fue campeón con Unión Española con 26 años y ahora repite con 38. “Es totalmente distinto”, dice al teléfono. “El de ahora lo siento más mío, quizás porque fui más influyente. En Unión fue lindo, pero otra gente llevaba la batuta: Gonzalo Villagra, (Diego) Scotti, Gustavo Canales; a esta copa le agarré amor, por lo que luchamos, costó mucho”.
—A Sebastián Galani los hinchas le pintaron un mural, ¿le gustaría un homenaje parecido?
“Obvio, me encantaría que me dibujen en todos lados, en el puerto, hasta en la Ovo (discoteque), jaja. En Santa Laura en algún momento hubo una gigantografía con los campeones y me encantó; sería un reconocimiento lindo. Hay tribunas, palcos y hasta calles que llevan nombres de jugadores, eso lo respeto mucho, sería bonito dejar algo así”.
Sánchez reconoce que sus mejores momentos, entre otros factores, tienen que ver con un ajuste físico. “El peso es determinante, no me hago el gil y digo ‘yo atajo igual aunque esté pasado’. Cuando tuve un buen estado físico mejor ha sido mi nivel. Uno va aprendiendo, me alimento mejor, dejé frituras, nada de bebida, ordenarse en las comidas, pero tampoco me voy al extremo de andar pesando todo lo que como. Son esfuerzos, por ejemplo ahora que estoy hablando contigo estoy cagado de hambre (…) Siempre reconocí que me costaba el peso, yo crecí en la panadería de mis papás entre marraquetas y hallullas, no era fácil. Pero la alta competencia te exige esta a tono, yo me siento y me veo bien”.
—¿En qué momento de la campaña percibió que podían dar el zarpazo?
“De a poco, cuando los rivales directos se caían, los grandes no ganaban, pegaba en el palo y salía fuera, la pelota me rebotaba y no entraba... Le llevábamos nueve puntos al segundo, los que nos seguían se mataban entre ellos, yo en el camarín les decía a los cabros ‘están pasando weas raras’, les decía siempre, de verdad”.
—¿Confió desde el inicio en Esteban González o lo fue convenciendo a medida que avanzó el año?
“El ‘Chino’ fue ayudante del ‘Nano’ Díaz y como tipo nada que decir, sabía como era, fuimos compañeros en Palestino y la ha remado desde abajo, todo le ha costado. Cuando lo confirmaron yo sabía que aplicaría su forma, es muy metódico con los detalles y formó un buen staff. Yo sabía que con él nos iba a ir bien, pero nunca tanto. Destaco a Miguel Pinto (ayudante), un tipazo, muy respaldador, buena leche, siempre transmite calma y da la palabra justa de la experiencia”.
—¿Su mejor atajada en la campaña?
“El penal en Rancagua (a Bryan Rabello, a los 90+12’) , dije aquí estamos, listo. Las ansias me tenían loco por salir campeón, andaba muy nervioso, vomitaba, la estaba pasando mal, no dormía. Yo le decía a Galani quiero que termine luego, pero quería salir campeón en Coquimbo, con toda la gente. Fue un alivio, aunque ahora igual no duermo, tanto celebrar, jaja”.
—¿Quién fue el mejor jugador del torneo?
“Galani, es que muy bueno, da equilibrio, soluciones, juega y es buena gente además”.
—¿Por el estilo de juego, cree que pueden hacer una buena Copa Libertadores?
“Ojalá se me dé (el renovar), si se mantiene este equipo Coquimbo va dar que hablar en la Copa, porque es un torneo que se juega un poco como jugamos nosotros, con mucha seguridad defensiva y siendo prácticos. He jugado varias copas y he visto equipos que de local uno dice ‘no juegan a nada’, pero te clavan un gol, defienden con orden el resultado, te ganan y te eliminan. Así es la Copa, creo que podríamos hacer algo muy bueno”.
Sánchez admite que su personalidad extrovertida excede la cancha. “Me gustaría participar alguna vez en algo de cocina o bailar, un reality me encantaría, me mato de la risa con eso, me llama la atención, además me iría bien porque la gente me tiene cariño”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.






