Santiago de Chile.   Lun 02-03-2026
15:10

Nuevas normas, viejos vicios

En su última reunión en Gales, la International Board aprobó modificaciones que apuntan a dar más continuidad al juego y entregar mayor participación a los árbitros. Estamos en el abismo.
france presse
Sergio Gilbert02 de marzo, 2026
Es un hecho que soplan vientos de cambio en la FIFA. En lo que a reglamentación se refiere, porque en lo que respecta a una mayor transparencia en la administración no hay señales ni deseos de transformación.

Lo concreto es que en su última reunión en Gales, la International Board aprobó modificaciones que apuntan a dar más continuidad al juego y entregar mayor participación a los árbitros.

Eso último ya fue criticado por la UEFA por una razón muy específica: en los torneos europeos se ha detectado que el VAR, pese a ser una instancia de resolución relativamente rápida (no como en Sudamérica), no ha logrado convertirse en una instancia de verificación que reduzca notoriamente las decisiones adoptadas por el árbitro en la cancha. Observan que, más que ayudar, corta el ritmo de juego, por lo que han solicitado menos instancias de participación del VAR.

Pero la FIFA tiene otra visión. Quizás motivada por la influencia estadounidense que hoy vive la casta de dirigentes de ese organismo, de querer que la tecnología sea protagonista del deporte, le dio ahora al VAR dos nuevas instancias de resolución: poder revisar las segundas tarjetas amarillas (para determinar las expulsiones) y los saques de esquina. O sea, al menos en este último caso, es fácil anticipar que se producirán más detenciones de juego por partido y, por lo tanto, menor ritmo.
Las otras modificaciones de la International Board, que al igual que las del VAR tendrán su debut en el Mundial 2026, apuntan a que el juego sea más rápido y menos fragmentado.

Esto se traduce en que ahora los árbitros iniciarán una cuenta atrás de cinco segundos si consideran que los jugadores tardan demasiado en los saques de banda y de meta. Los jueces tendrán que hacer visible la cuenta atrás para advertir al jugador; si aun así, se salta la cuenta atrás, se concederá el saque de banda al equipo contrario.

No es todo. Se castigará la pérdida de tiempo en las sustituciones o al fingir una lesión. Los jugadores solamente dispondrán de diez segundos para abandonar la cancha cuando sean sustituidos. Si no salen en ese tiempo, el nuevo jugador tendrá que esperar un minuto antes de entrar en el campo.

Asimismo, y para evitar que los jugadores pidan asistencia médica interrumpiendo el juego, los que lo hagan abandonarán el campo durante un minuto (aunque se establecen excepciones).

¿Serán efectivas estas nuevas normas? La evidencia enseña que a los árbitros ya les han dado facultades para castigar la demora del juego (la regla de los ocho segundos que, se supone, otorgan al equipo contrario un saque de esquina si los porteros tardan demasiado en poner el balón en movimiento), pero no aplica mucho o derechamente los jueces optan por el camino fácil: sumar descuentos.

El fútbol, como todo, debe actualizar sus principios, resetearse. Pero en los grados adecuados y teniendo en consideración los verdaderos elementos que requieren ser transformados (el fuera de juego necesita urgente su revisión total). Si no, solo se sigue cambiando para darle protagonismo a la tecnología y a los árbitros, estamos al borde del abismo.

Sergio Gilbert

es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66

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