Santiago de Chile.   Mié 25-03-2026
10:56

Juan Tagle y la construcción del Claro Arena: “Muchos creían que estábamos locos… Fue un proceso titánico”

El presidente de Cruzados repasa cómo se fue construyendo, paso a paso, detalle a detalle, el sueño de la UC. Los momentos críticos, cómo afectaron el estallido social y la pandemia. “Muchos creían que en alguno minuto el nuevo estadio se iba a caer”, dice. Tagle es partidario de recibir hinchadas visitantes, aunque las de Colo Colo y la U, “por precaución”, no están dentro de los planes. La ANFP y TNT también fueron tema.
Foto: Macarena Pérez
Raúl Neira22 de agosto, 2025
—El 18 de diciembre de 2016, en estas páginas, dijo: “Existe la verdadera intención de avanzar hacia un estadio moderno que cuente con palcos y que se pueda usar para recitales”.

La cara de Juan Tagle es de satisfacción. “Casi nueve años después estamos a un día de cumplir”, reflexiona.

“Nuestra casa de San Carlos estaba quedando pequeña, con malas comodidades, con instalaciones pasadas de moda. Y estaba el sueño… A comienzo de 2017 conformamos la Comisión Estadio, presidida por Hernán de Solminihac, y partimos trabajando en todos los frentes. Primero pensando en un modelo de negocio que generara recursos, fue fuera financiable. Luego en la permisología, en qué requiere un proyecto de este tipo, cómo hacerlo amigable con la comunidad. Y, por último, el tema del financiamiento. Pensamos en el naming rights y fuimos a recorrer muchas empresas hablando del nombre. Nos recibían con buena disposición, pero cuando hablábamos de un contrato a 20 años, con montos relevantes, nos decían ‘no tenemos ningún contrato de marketing tan largo, no sabemos cómo evolucionara’. Nos pedían el proyecto y teníamos bocetos muy básicos. Concluimos que debíamos presentar algo más avanzado y paramos las visitas a las empresas. En 2018 obtuvimos uno de los permisos más críticos, el permiso vial, con todas las medidas de mitigación de tránsito para que no generara un impacto muy relevante. Vino el estallido, la pandemia, pero seguimos adelante viendo el financiamiento: trabajamos en un modelo mixto, es decir, parte deuda, parte capital y parte de ingresos asociados al proyecto. En 2022 cerramos el financiamiento, la emisión de bonos, el contrato por el naming rights y el contrato con la empresa constructora”.

El abogado dice que fue un proceso “muy largo, con mucha gente, mucha dedicación, muchos asesores… La verdad, fue titánico. Muchos creían que estábamos locos, que cómo íbamos a construir un estadio cuando el país tenía un crecimiento limitado, con el estallido, la pandemia, la violencia en el fútbol, ubicados en un barrio residencial… El proyecto valía mucho más que todo Cruzados: si el valor de Cruzados era de US$ 25 millones, el proyecto era de 40 y terminó siendo de 50. Se necesitaba de un nivel de pasión y convicción muy fuertes. Muchos creían que no tenía sentido económico, que no íbamos a conseguir el financiamiento”.


—¿Directores de Cruzados?

“Sí. Todos estaban soñando con el proyecto, pero había algunos más escépticos. Y nos decían: ‘El naming rights no, quién se va a comprometer por 20 años’, ‘quién te va a prestar dinero por 20 años…’. Muchos creían que en alguno minuto el nuevo estadio se iba a caer: que se va a caer tal permiso, que los vecinos presentarán un recurso de protección, que se va a enredar el permiso de construcción. Algunos nos trataban de obtusos. En algún momento comentaron ‘paremos esto un par de años, esperemos que se retome el crecimiento del país, que se resuelva el tema de seguridad…’. Siempre había razones para parar el proyecto”.

—¿Cuál fue el momento más crítico?

“La segunda mitad de 2021 y la primera mitad de 2022, porque eran muchos los elementos que tenían que ocurrir. Se caía uno, flaqueaba todo. Cuando hicimos la licitación de la construcción fue crítico: los costos, por la pandemia y el conflicto Rusia-Ucrania, se fueron a las nubes: aspirábamos a 900 mil UF y llegaron propuestas por un millón 300, un millón 400. Fue ‘uf, cómo llegamos’. Era un 50% más. Ahí hubo que hacer un trabajo grande con los oferentes de las constructoras para hacer cambios al proyecto. Teníamos, además, el compromiso del préstamo que tenía varias condiciones: las compañías de seguro compraban el bono de 600 mil UF si estaba el contrato de construcción, el aumento de capital por un determinado valor y el naming rights por un determinado valor. De lo contrario no prestaban la plata. Y decíamos ‘se nos va a caer el naming’, ‘se nos va a caer esto’, ‘vendrá la crisis económica mundial…’. Pero se dio todo, y cuando emites los bonos te largaste, no te puedes parar, porque te pasaron la plata. En agosto de 2022 cerramos el estadio, pero nos demoramos hasta diciembre en iniciar la construcción por permisos, por detalles de la constructora y porque hubo que sacar el asbesto”.

—La construcción se atrasó, además.

“Fue crítico también. Debió estar listo en un año y medio y se construyó en dos y medio”.

—Superaron todo, pero la Dirección de Obras Municipales (DOM) atrasó el último permiso por un par de estacionamientos no demarcados.

“Es exagerado decir que fue por un par de estacionamientos... Lo último que quiero es entrar en conflicto, pero las agendas son distintas. La DOM tiene un mandato de exigir hasta el último detalle y nosotros estimábamos que exageraban y tuvimos desacuerdos. Ahí tuvimos que recurrir a la autoridad que puede rectificar un requerimiento de la DOM y es la Seremi de Vivienda, no la alcaldesa de Las Condes o el Consejo Municipal. En algunas ocasiones la DOM nos hizo planteamientos en que no estuvimos de acuerdo y la Seremi nos dio la razón. La DOM nos planteó una recepción parcial, un aforo de 12 mil personas. Dijimos ‘no, esto es para 20 mil, lo hicimos por y para los hinchas… Prefiero demorarme más, pero con estadio completo’. Si decíamos sí temíamos quedarnos pegados. Hubo momentos de tensión. Nada fue fácil, nadie nos lo puso fácil”.


—¿De quién es el estadio, al final?

“Buena pregunta… El terreno es del Club Deportivo, pero Cruzados tiene un contrato de concesión por 40 años, se hizo en 2009 y termina en 2049. Entonces cómo iba a invertir 40, 50 millones de dólares en un terreno ajeno salvo que exista un contrato. Y dijimos ‘para hacerlo queremos extender el contrato de concesión’. Y se extendió por 20 años, es decir, hasta 2069. Después, quienes sean los dirigentes, que no seré yo ni nadie de los que está ahora, seguramente se va a extender. El activo es de Cruzados, pero la propiedad, jurídicamente hablando, es del club deportivo. Además, pagamos un arriendo”.

—¿Cuánto?

“500 UF por el estadio y 500 por el complejo. Además, un royalty en relación a las utilidades de la empresa”.

—Usted dijo que ante Unión Española habría público visitante.

“Era la intención, pero la autoridad declaró este partido clase A. La autoridad no lo dice públicamente, pero imagino que algo tiene que ver lo que pasó con la U en Argentina… Además, el estadio está en marcha blanca y ojalá la gente lo entienda. Agregarle el estrés del público visita para el primer partido era abusar de nuestro equipo operativo”.

—¿Se podrá jugar con hinchada visitante?

“Va a depender del rival. Luego jugamos con Cobresal y a su público no le veo ningún riesgo. En el pasado tuvimos público de la U y Colo Colo, pero hoy probablemente no será con rivales con barras que ofrezcan riesgos. Si algún se da, bien. Hoy, no será en partidos clase A”.

—¿Arrendarán el estadio a otros clubes?

“Sí, por supuesto. Hay varios equipos que en Santiago no tienen estadio autorizados para partidos internacionales, por sus comodidades, por sus instalaciones, por su cancha, y tenemos clubes que han manifestado ese interés, y que en el pasado lo arrendaron: Palestino, Unión, Audax. Por ahí va, no imagino arrendándolo a la U o a Colo Colo, por medidas de precaución”.

Bajo su mandato, la UC ganó el primer bicampeonato de su historia, un inédito tetra e inauguró un nuevo estadio. Pero Tagle tiene más planes: “El fútbol formativo y el femenino necesitan mejor infraestructura, más canchas, mejores camarines, mejores comodidades para la atención médica y kinésica. Estamos viendo con el CDUC donde podríamos tener más canchas. Hay que meterle inversión al fútbol formativo, la única manera de que este club sea sustentable es teniendo un número importante de jugadores de la casa. Por el lado deportivo queremos retomar los triunfos que marcaron la gestión de Cruzados, volver a copas internacionales, pero no a la primera fase de la Sudamericana y perderla… Y soñar con algún logro internacional, no podemos renunciar a eso, entendiendo lo complejo y difícil que es sobre todo por la distancia que han tomado brasileños y argentinos”.


—¿Y la ANFP?

“Ahí está, en Quilín”.

—¿Piensa en presidir la ANFP?

“No está en mi mente. Me lo han propuesto. ¿Por qué no aceptar? Es una decisión que hay pensar muy bien, tiene muchas consecuencias. Hay que evaluarlo con la familia, con mis socios en el estudio de abogados. Tengo dos trabajados full time: como abogado y como presidente de Cruzados. Estoy en los dos temas. Tengo cinco hijos, cumplí 31 años de matrimonio y todos esos factores habría que sopesarlos y no lo hice”.

—Habló de invertir en las cadetes. ¿Por qué existe el mito de que no se invierte?

“Hay medios tan irresponsables… Escuchaba a un panelista, exjugador, en un programa argentino diciendo ‘en Chile no se invierte nada en fútbol formativo’. Puedes decir que te gustaría más inversión o que la formación hay errores, ¿pero que alguien que se gana la vida gracias al fútbol chileno diga eso? Es irresponsable decir que no se invierte y la gente compra ese discurso”.

—¿Quién dijo eso?

“Prefiero saltar su nombre”

—¿Cuánto invierte la UC?

“Cercano a los US$ 2 millones, un montón de plata. Y los sponsors son limitados, cuesta encontrar. Así como los medios presionan por las condiciones del fútbol femenino, resulta que no lo cubren, los partidos ni los resultados. Y, entonces, las marcas no están, lo toman más por el lado de la responsabilidad social. A nosotros nos encantaría que se desarrollara”.

—Thomás Gillier, joven formado en la UC, se fue sin dejar nada.

“Hay un tema normativo: no puedo obligar a un jugador a obligar un contrato. El primero se le hace a los 16 o 17 y llega a los 19, porque dura tres años. Luego tienes que ir extendiéndolo. Y ya no quieren ganar 100, quieren 200. Además, los representantes quieren una cláusula de salida muy baja y nosotros la pedimos más alta. Hay jugadores y representantes que creen que lo mejor es salir lo antes posible. Nosotros pensamos que es un error. Queremos que sean titulares en Católica, ojalá con un logro deportivo, que salga a una liga donde puedan andar bien y construyan su carrera sin acelerarse”.

—No me contestó de Gillier.

“Le hicimos oferta, oferta y oferta y la respuesta no era ‘quiero ganar más’. Pasó que nunca tuvimos una respuesta. Nunca recibimos una contrapropuesta, solo nos decían ‘estamos evaluando cuál es el mejor proyecto deportivo para Tomás’. ¿Qué mejor proyecto que estar acá, siendo titular en Católica? Tomamos la decisión de que saliera Sebastián Pérez para que los arqueros fueran Gillier y Vicente Bernedo. Lo que no le puedo es asegurarle la titularidad a Thomas, porque nunca le hemos dicho a un entrenador que ponga a tal jugador. Algunos creen que se fue porque Tiago lo cambió por Pérez y la verdad es que fue una decisión totalmente deportiva”.

—Mal precedente.

“Sí. Con Gonzalo Tapia pasó, aunque al final fue una venta. Obviamente no en el valor que en algún momento pensábamos, creíamos en una venta mayor, pero igual ya fue cuando el contrato estaba a punto de expirar”.


EL CONFLICTO CON TNT SPORTS: “MORENO LLEGÓ A UN ACUERDO A ESPALDA DE LOS CLUBES”



“Todo empezó por el estallido social y la interrupción del torneo. Si bien en la UC quisimos jugar, reconozco que fue imposible, porque el gobierno y Carabineros dijeron que no había protección. No se pudo terminar por fuerza mayor, evidentemente por fuerza mayor. Comienza el torneo 2020 con mucho esfuerzo y en el partido ante O’Higgins logramos jugar con un grupo de supuestos hinchas tratando de interrumpir. Se juega y pandemia. Fuerza mayor. Discusión: quién asume el riesgo y las pérdidas. Vamos al contrato y nos parece que no corresponde que las asuma el fútbol. TNT dice que sí. Discutible”.

—Y aparece el acuerdo de Sebastián Moreno, expresidente de la ANFP.

“Moreno llega a un acuerdo, a espalda de los clubes, sin comunicarla, donde declaraba formalmente que el contrato debía interpretarse como que la fuerza mayor era un riesgo que tenía que asumir el fútbol. A cambio de qué, de que TNT se comprometía a que en 2020, solo en 2020, iba a seguir pagando. Dijimos no, nos parece. Se forma una comisión, vamos a negociar y dijimos que la fuerza mayor no la debía asumir el fútbol. Preguntamos cuáles eran los perjuicios que debía indemnizar el fútbol y nos dan una cifra que es más del doble de la condena del fallo. Cinco años después”.


—Pero, como dice, hubo negociación.

“Las posiciones estaban demasiado separadas. Algunos dicen que se votó un acuerdo maravilloso. No, no, el acuerdo era malo. Peor que el fallo. Y hace cinco años, tiempo en que el contrato se ha pagado. Pero en el juicio nos fue mal, porque el arbitro estimó, en una postura que discrepo, pero que como abogado no me queda más que respetarla, que la fuerza mayor sí era del fútbol. Daba lo mismo por qué no se jugaba: si un meteorito caía sobre Santiago había que jugar igual y si no había que indemnizar. Está zanjado, hay una deuda. Hay que llegar a un acuerdo que haga al futbol chileno sostenible, porque a TNT tampoco le conviene matar el fútbol”.

—¿Qué quiere TNT?

“Que mejoremos el producto, que poblemos más el calendario. Y una fórmula de pago. Hablamos del 10 o 15 % por club. Para la UC, ejemplo, el contrato con TNT es un 10% de nuestros ingresos y significará un jugador de categoría que no podré traer. En la Primera B serán dos jugadores menos. El arbitraje consideró eso, pero hay una parte legal que es importante: el acuerdo de Moreno establecía como una interpretación auténtica y definitiva todos los eventos futuros de fuerza mayor; el fallo, en cambio, solo habló de estallido social y la pandemia. No tiene por qué ser obligatorio en el futuro tampoco… Pero claro que impacta, porque quedan nueve años de contrato: TNT ha manifestado la voluntad que se pague en ese período y no de una vez. No nos queda otra que llegar a un acuerdo”.

Raúl Neira

es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.

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