Tobar, Bascuñán, Osorio y los Gamboa: así es el viejo nuevo orden de los árbitros tras la salida de Castrilli
Descabezada la comisión de Castrilli y reincorporados los árbitros despedidos por el trasandino, la “bolsa de gatos” negros transita por una aparente calma. La dinastía Gamboa recupera terreno y el antecesor del argentino, Jorge Osorio, acusan, estaría digitando desde su cargo en el INAF. “La mafia rosa”, según califican algunos directivos de clubes al entuerto referil, da que hablar. ¿Quién asumirá el puesto del juez de hierro? Roberto Tobar sería el candidato de la ANFP, pero lo jueces rebeldes pretenden que uno de los suyos, Julio Bascuñán, llegue al poder. Por ahora, Jorge Díaz es el interino que brinda paz en la familia.
El mundillo referil es, curiosa y literalmente, oscuro. Subterráneo, desconfiado y hasta paranoico, casi nadie habla ante los micrófonos y todos, según los intereses que defiendan, filtran informaciones.
Las pugnas en la familia arbitral son, histórica y regularmente, por poder y por dinero.
El poder está en la jefatura, poltrona sin dueño desde el despedido Javier Castrilli. A partir de la semana pasada, un interino lo releva: el exmundialista en Francia 98, Jorge Díaz, acompañado por Patricio Basualto y Juan Reyes como asesores directos.
La pregunta es quién llenará de modo definitivo ese vacío.
Hasta ahora, en círculos directivos se anticipa el ‘gallito’ que viene. “La ANFP pretende nombrar a Roberto Tobar. Ya está listo. Deja de trabajar en el fútbol local, dirige solo partidos internacionales y se retira después del Mundial de Qatar, a fin de año”, asegura una fuente. Y sigue: “Pero los árbitros aspiran a que sea Julio Bascuñán. Si no, paro…”, grafica la fuente bien conectada.
¿Cuál es la presunta salida sin esquirlas? “Poner a Tobar de interino y pactar con Bascuñán”, asevera.
Fuentes referiles críticas del viejo orden son pesimistas: “Serán los árbitros los que decidan. Ya no habrá autonomía y eso es peligroso”, auguran.

Javier Castrilli duró seis meses en su cargo. Desde que asumió, entró en franca colisión con la vieja guardia del referato nacional, ente ellos varios jueces FIFA. Bajo su mandato despidió a más de una docena de réferis con el objetivo de dar tiraje a la chimenea sacando, precisamente, a pitos que a su juicio protegían su parcela y bloqueaban la renovación. Foto: ANFP
En una parte del circuito directivo de clubes, sin embargo, hay escepticismo. “Si la ANFP no saca a la ‘mafia rosa’, quienes lleguen a la Comisión no tienen mucho qué hacer”, afirman.
“Siguen controlando todo Jorge Osorio desde el INAF como jefe de la carrera de árbitros, y Julio Bascuñán”, complementan otros veedores que toman palco en la crisis en que navega Pablo Milad, presidente de la ANFP que hace seis meses despidió a Jorge Osorio y contrató a Javier Castrilli.
Defenestrado el “Juez de Hierro”, el trasandino acusó una operación política para sacarlo donde jugó un crucial papel la famosa filtración obtenida de contrabando: el audio de Francisco Gilabert, juez del partido Huachipato-Copiapó que, al igual que el juez VAR de dicho pleito, asegura que la comisión de Castrilli presionó telefónicamente desde Santiago para que, previa revisión en el VAR, cobrara como penal una jugada que en la cancha ya había sancionado como… penal.
“Tan difícil de hacer es un peritaje de las llamadas telefónicas en la justicia chilena??? Qué absurdo… para que se caiga de una vez por todas esta farsa y quede al descubierto que todo fue armado para que vuelvan los árbitros despedidos”, tuiteó Castrilli el sábado pasado.
Tras el cataclismo que terminó con el ciclo del trasandino —exoneración que desactivó el paro de árbitros que amenazaba a Milad—, los 14 jueces echados por el trasandino fueron reincorporados al “plantel” arbitral.

Roberto Tobar, elogiado por Castrilli a más no poder, era la carta que el “juez de hierro” estaba preparando para que asumiera la jefatura del Comité de Árbitros en el mediano plazo. Acaba de cumplir 44 años y después del Mundial colgaría su silbato. Foto: Photosport
Pero no solo ellos retornaron. “Imagínese que ya volvió la semana pasada Eduardo Gamboa padre, quien tiene dos hijos en ‘competencia’. Gamboa es padre de los jueces Eduardo y Nicolás Gamboa, y de Diego, asistente de Primera B. A Eduardo Gamboa hijo, Castrilli lo sacó apenas llegó. Pero ahora volvió para evaluar, y como fue FIFA, tienen ascendente en los demás evaluadores. Retomarán el control de las calificaciones”, deslizan.
La prueba está, de acuerdo con la documentación exhibida, en la planilla de designaciones de este fin de semana. Allí aparecen en escena los Gamboa: Nicolás será el juez VAR este domingo en Curicó vs. Antofagasta y será el réferi central en en La Calera vs. O’Higgins; Diego fue el juez asistente en S. Morning-F. Vial del pasado viernes en la B, y Eduardo Gamboa será asesor en terreno del duelo de la Segunda Profesional de este sábado entre Limache y Rodelindo Román.
¿CUÁNTO GANAN LOS ÁRBITROS?
El poder de la comisión de árbitros no es menor. Primero, tiene la potestad de sugerir candidatos a la FIFA para que la Federación Internacional entregue el preciado “parche” que los distingue como jueces técnicamente de elite y que, por cierto, los hace merecedores de ser remunerados como tales. En jerga referil, se trata del grupo de los “Fifos”.
La Comisión, desde luego, también promueve ascensos a árbitro profesional y designa jueces principales, asistentes, cuarto árbitro, VAR, AVAR, QM y cuanto puesto haya que cubrir durante un partido de Primera División, Primera B y Segunda División.
Cada escalafón, por cierto, tiene distinto sueldo, y despierta el apetito natural en la carrera de un juez. Pero también aviva los celos. Meritocracia aparte, a unos les asignan más trabajo que a otros y, de ese modo, unos ganan más que otros.
La escala de salarios y emolumentos puede explicar el fenómeno.
Según consta en la página 4 del contrato colectivo vigente desde 2019 y que vence en septiembre próximo, el sueldo base para un árbitro FIFA y para ex FIFA profesionalizado es de $1.800.000. Un asistente FIFA o ex FIFA profesionalizado gana $1.087.500 por mes, mientras que un árbitro de Primera División profesionalizado recibe $1.200.000.
Los montos mencionados en el párrafo anterior se pagan a todo evento, es decir, dirijan o no dirijan.
A la base se suman los bonos por ejercer alguna función durante un partido y se pagan de acuerdo a la tabla N°1 del convenio, que dice: árbitro FIFA y ex FIFA, $543.405 por duelo; asistente FIFA y ex FIFA, $285.313; árbitro primera división, $431.825; asistente Primera División, $241.897; árbitro de Primera B, $356.474; árbitro asistente Primera B, $210.883; árbitro Segunda División, $217.361; asistente Segunda División, $124.049; árbitro Pro, $160.804; árbitro asistente Pro, $87.071;
El parche FIFA abre una ventana a otra apetecida remuneración y reconocimiento técnico: dirigir en partidos internacionales como Copa Sudamericana, Copa Libertadores y Eliminatorias para un Mundial. Camino a Qatar, un pito recibe US$ 2.000 por compromiso. Un duelo de Copa, en primera fase, le reporta a un pito central US$ 2.400 por duelo, más US$ 600 de viático. El monto sube a US$ 4.500 por dirigir en octavos de final, US$ 4.500 en cuartos, US $6.000 en semifinales y US$ 8.000 en la final.
Es decir, un juez FIFA puede tener ingresos cercanos a los $5 millones mensuales entre sueldo base, dos partidos en la liga chilena y uno en Eliminatorias o de Copa Libertadores.
La realidad internacional es un abismo si se compara con otros trabajadores del silbato.
En Chile, una árbitra FIFA y ex FIFA, según el convenio colectivo, gana $111.645 por partido y la jueza de línea FIFA y ex FIFA recibe $86.555. Una réferi de primera femenina percibe $47.721 por lance, lo mismo que un árbitro de partido de Sub17.
¿Más? Un pito de fútbol joven logra $92.741 por compromiso y uno Sub 18, $74.761. Un juez de Futsal FIFA obtiene $56.727 por pleito conducido; uno de Futsal sin parche baja a $34.037 por cotejo.
Todos los bonos, desde 2019 a la fecha, fueron reajustados por IPC y subieron un 5% en enero de 2020.
Antonio Valencia
es redactor de Deportes El Mercurio.







