Santiago de Chile.   Sáb 25-07-2026
20:10

Francia minimiza a Marruecos y queda a un paso de la final

El equipo de Didier Deschamps destripó a los magebríes con autoridad en Boston, apelando a sus luminarias en ataque, sostenidas por un funcionamiento seguro y serio. Kylian Mbappé imitó a Messi: perdió un penal y abrió el partido con un gol de su estirpe. Ousmane Dembélé aseguró el botín marcando el 2-0 final. 
Foto: France Press.
Claudio Herrera de la Fuente09 de julio, 2026
El fútbol lo inventaron los ingleses (para algunos solo lo reglamentaron), pero desde hace un buenrato lo juegan los franceses. El predominio galo en el máximo nivel es incontestable, y la evidencia se desnuda en los últimos tres mundiales: un título, una final y ahora la semifinal garantizada.


“Creo que tres semifinales consecutivas ya es un buen resultado, pero parece lógico y natural. Tengo grandes jugadores”, afirmó el seleccionador Didier Deschamps, gestionador magistral de un grupo de genios, que atrás de un colectivo con estructura y deberes, no deja de atajar la eclosión de inventiva.


Francia deshilachó al buen Marruecos, lo metió en una juguera y lo despedazó, con persistencia, esfuerzo y empujado por atacantes de repertorio exuberante.


La diferencia fue gigante a ratos. Un rival hundido cerca de su cueva y Francia moviendo la pelota de lado a lado, a ratos con una estructura ofensiva posicional, matizando por momentos un ataque funcional, en que los jugadores dejan sus parcelas sin perturbar la matriz, y se relacionan alrededor del balón. En ese contexto fluye como faro Michael Olise y el resto se pliega con pases diagonales.


Kylian Mbappé demostró su plenitud y su cacería sin pausas sobre la obra de Lionel Messi. El capitán francés falló un penal que le cometió Noussair Mazraoui ante Yassine Bounou (tardó 3:11 en ejecutarse), pero no se le movió un pelo. A la hora de juego abrió el partido con una sutileza, metiendo un derechazo ajustado sobre el poste izquierdo del meta marroquí. “Kiki”, que define siempre con el pie de apoyo bien firme, confirma su casta de artillero: completó ocho tantos, cifra que le habría permitido ser goleador máximo en 17 de los 22 mundiales anteriores.


Mbappé elevó su producción a 20 goles en el torneo de torneos y la mayoría en instancias bravas: marcó en dieciseisavos (2), octavos (5), cuartos (1) y final (4). “Kylian es un jugador increíble, nuestro capitán. No duda de sí mismo, tiene la mentalidad adecuada y esperamos aún más goles de él. Y como equipo cuanto más avancemos en la competición, más mejoraremos”, apuntó Ousmane Dembelé, que desfondó a Marruecos con una conducción por el centro antes de patear fuera del área a un costado de Bounoum, en el 2-0 de los europeos (66’).



Marruecos, ajado en su atrevimiento, incluso con Azzedine Ounahi (el ‘8’ que se las ingenia para recibir siempre libre) fuera del contexto del partido, se resignó ante semejante superioridad.“Rara vez Francia tuvo tanto talento junto en el campo. Tienen jugadores que se esfuerzan al máximo. Es un equipo sólido y sereno”, admitió el seleccionador de los norafricanos, Mohamed Ouahbi.


La capacidad de generar situaciones de gol de Francia fue desmedida. Registró 21 remates, ocho de los cuales apuntaron de lleno al arco magrebí. Además del penal perdido en la primera parte, movió el árbol con un cabezazo de Dayot Upamecano (notable defendiendo mano a mano con 50 metros a su espalda), una ráfaga de Desiré Doué tras un robo y un envío al travesaño del lateral Lucas Digne. Ya con el 2-0 puesto, tentó la goleada con acciones de Olise y de los ingresados Bradley Barcela y Jean-Philippe Mateta, prototipo de ‘9’ chocador que enriquece las variantes.


La sintonía es total. El ingreso de Warren Zaire-Emery, muchacho educado en las ideas de Luis Enrique, por el avasallador Manu Koné (se devoró en la refriega a Neil Aynoaui, su compañero en la Roma) no alteró los papeles y Francia cerró el partido con suficiencia, casi avisando que abordará la semifinal con traje de guerra.


Adrien Rabiot, pistón clave en el ciclo más exitoso de la selección del ‘gallito’, reveló que le gustaría un cruce con España, con cuentas pendientes desde la Euro 2024. “Sí, por supuesto (queremos la revancha). Sea quien sea, nos prepararemos igual que desde el principio. Estamos muy decididos. Vamos en serio”, avisó el zurdo de “Les Bleus”.



Mbappé, que salió lastimado, entregó calma en la trastienda: “Estoy bien, me di un golpe en el tobillo, pero estoy bien. JP (Mateta) estaba en mejor forma que yo para jugar los últimos quince minutos del encuentro. Sabemos que solo hay una forma de relajarse: ganar. Estamos en semifinales, estamos muy contentos, pero aún queda mucho camino por recorrer. Estamos preparados para afrontar cualquier cosa”, dijo el crack indiscutido de los franceses, quien está cada vez más cerca de jugar su tercera final mundial, ahora en Nueva Jersey, el 19 de julio.


LAS CLAVES TÁCTICAS


El repliegue marroquí
La selección africana entendió que no podía discutir el control de la pelota y resistió con un bloque bajo, ordenado en dos líneas de cuatro, más Ounahi y El Khannouss sueltos, agrupados en 20 metros para tapar las líneas internas de pase. El retroceso marroquí le quitó metros para correr a Francia, el escenario ideal para los velocistas galos. El partido le demandó mucho pase corto, circulación y rotación a “Les Bleus” para evitar la superioridad numérica del rival en los cajones de ataque.


Los genios presionan
El cuarteto de atacantes franceses, Dembélé, Olise, Mbappé y Doué, lejos de liberarse de tareas defensivas, cumplió un rol vital en la presión sobre la salida de Marruecos. Hasta los 20’, el meta Yassine Bounou intentó salir por abajo para construir juego, pero el marcaje de los puntas galos fue insistente, obligando a los africanos a desistir para jugar largo, vía que desnaturalizó el plan del DT Ouahbi. En las salidas, Doué iba sobre Hakimi; Mbappé y Dembélé sobre Diop y Mazraoui, y Koundé saltaba sobre el lateral Salah Eddine.


El factor Olise
Los mejores momentos de Francia fueron cuando participó Michael Olise. Imaginativo, el zurdo entiende como pocos la relación tiempo-espacio para recibir y pasar el balón. Bouaddi, su custodia, fue insuficiente. El del Bayern fue el que mas corrió en Boston: 11,2 kilómetros. Además, el eje de Koné-Rabiot (Zaire-Emery después) sostuvo de principio a fin.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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