Una danza en París: el volcánico 5-4 del PSG sobre Bayern se hace legendario
De colección el espectáculo en la semifinal de Champions League que brindaron los equipos con más pegada de Europa. El campeón vigente comenzó perdiendo, llegó a estirar la diferencia 5-2 y terminó sofocado ante la dignidad germana, empujada por Kane y Olise.
Foto: EFE.
Equipo Deportes28 de abril, 2026
El primer video que Cristiano Giuntoli, exdirector deportivo del Napoli, miró del georgiano de nombre difícil fue en cuarentena. De inmediato se fascinó con el atacante del Rubin Kazan, pero el club ruso pedía 30 millones de euros por él. Demasiado para una apuesta. El ejecutivo, de los pocos que sabía pronunciar el apellido de Khvicha Kvaratskhelia en el mundillo de los scouting, entendió que debía esperar para dar el zarpazo. Y cuando la guerra obligó al extremo a regresar a su país, los napolitanos volvieron a la carga con firmeza. El Dinamo Batumi lo cedió en 10 millones de euros. “Me anticipé a la Roma, Real Sociedad y Juventus”, se jacta el directivo, que después terminó vendiendo ocho veces más caro al jugador, no sin antes invocar el aura de Maradona ante los parroquianos del San Paolo con el Scudetto logrado después de 33 años.
Kvaratskhelia fue protagonista de un partido memorable, reservado para futbolistas de alto tono, capaces de validarse en un contexto donde no falta nada: juego asociado, persecuciones individuales, técnica en velocidad, sprints repetidos y una intensidad alocada cuando la temporada ya acumula 50 partidos para los clubes de vanguardia. El Bayern superó los 115 kilómetros de recorrido (109 los galos), abrumando en la media hora final al PSG (Achraf Hakimi y el propio georgiano terminaron con dolencias musculares).
Batalla camaleónica, inestable hasta el último aliento, con dos colectivos que tienen los ataques más contundentes del certamen. Y el partido se colgó de aquello, golpe por golpe. Gol tras gol. Las corridas de Kvaratskhelia (lo padeció Josep Stanicic) y Ousmane Dembelé causaron estragos, también el indescifrable Désiré Doué y la cordura de Vitinha (siempre con Joshua Kimmich hostigando) en la distribución. Michael Olise, que deshilachó al bueno de Nuno Mendes, Harry Kane y su sabiduría, y “Lucho” Díaz (descomunal el colombiano) no fueron menos.
El PSG se encontró de golpe dentro en una batidora, la misma donde los galos suelen desguañangar a sus rivales, corriendo en demasía, porque el Bayern era capaz de desactivar las presiones y lanzar transiciones que hundían a los franceses en su área. Sin el joystick del juego, el equipo de Luis Enrique sufrió en la incomodidad y apenas fue respirando a partir de detalles, como el cabezazo que acertó Joao Neves en un corner. El zurdo Olise tuvo destellos de genialidad, reflejados en el 2-2 parcial cuando se metió a espaldas de los volantes locales y en una jaula de rivales disparó frontal para vencer al meta Matvey Safonov.
Un penal agónico, mano de Alphonso Davies y acierto de Dembélé, al cerrar el primer tiempo (45+5’) pareció que calmaba al PSG con el 3-2 rumbo a los vestuarios. Y cerca de la hora de juego el Bayern estuvo roto, tras los nuevos aciertos del georgiano (58’) y del Balón de Oro vigente (58’), pero la maquinaria bávara está tallada en la templanza y dignidad. El equipo de Vincent Kompany —en la tribuna este martes— jugó la última media hora como si se le fuese la vida, con Kane de estratega y Aleksandar Pavlovic en modo gladiador. Dayot Upamecano con un cabezazo en un balón detenido y Díaz con un lujo de crack (bajó el balón con el taco en el área tras un pase de Kane, eludió a Marquinhos y fusiló a Safonov) estrecharon una lucha memorable.
“Con el 5-2 prácticamente dejamos de jugar, salió un partido increíble y la revancha será igual: atacaremos ambos equipos”, advirtió Dembélé.
“Fue frenético y allá no será diferente”, soltó el capitán Marquinhos. “¿Si este es el mejor fútbol? Es como la religión, es debatible, cada uno piensa distinto, en la Championship a la gente le gusta el balón largo y los duelos, a otros el catenaccio. Hoy (martes) fue un choque de dos ideas similares, aquí ninguno se quiso replegar, sufrimos, pero también fuimos peligrosos, demostramos que podemos”, apuntó Kompany, aún tratando de unir las piezas y challas de un partido irrepetible.







