Señor Director:
En su
carta de ayer, el arzobispo Chomali se refiere a la empobrecida visión del ser humano que subyacería en los proyectos de ley relativos al Acuerdo de Vida en Pareja, al aborto en casos específicos y a la eutanasia. Ellos expresarían una visión empobrecida de la dignidad humana.
Con un tono alarmista, el arzobispo afirma que el primero empobrece el matrimonio y la familia; el segundo no tendría justificación y además desembocaría en su legalización en toda circunstancia, y el tercero permitiría la eliminación del inocente. En su conjunto, ellos empobrecerían el valor de la vida, la capacidad de hombres y mujeres de comprometerse para toda la vida, y desconocería el lenguaje de la naturaleza y los dictados de la razón.
Discrepo. Primero: El AVP solo empobrece el valor del matrimonio heterosexual si se sostiene o que las relaciones homosexuales (o los homosexuales) tienen menos valor que las heterosexuales. A diferencia de homófobos irreflexivos, Chomali doctrinalmente tiene que afirmar lo primero, pero las defensas teóricas de esta posición distan de cualquier validez intersubjetiva.
Segundo: En cuanto al aborto, el arzobispo puede estar afirmando que (i) la ley no tiene justificación porque los casos ya estarían cubiertos -pero esto solo es válido si se tiene la capacidad de apaciguar la propia conciencia en base a la tan discutible doctrina del doble efecto-, o afirma que (ii) el aborto no se justifica bajo ninguna circunstancia. Esta opción sería consecuente para un católico, pero se opone al "sentir de la gran mayoría" al que también alude para sostener que los proyectos son malos.
Y tercero: Afirmar que la eutanasia es la eliminación del inocente cuando requiere ayuda, establece una dicotomía engañosa. El proyecto fortalece la autonomía para, bajo ciertas circunstancias, decidir poner fin a la propia vida, y no apunta a matar individuos contra su voluntad o negarles ayuda.
Las valoraciones e interpretaciones del arzobispo reflejan su lectura religiosa ideologizada de la naturaleza y de lo que la razón indicaría. Esta es una más de las luchas que la Iglesia Católica libra contra la modernidad y, en los últimos tiempos, contra la obsolescencia que la amenaza.
Daniel Loewe
Profesor Titular
Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez