Señor Director:
En su
carta del sábado pasado, Mario Waissbluth sostiene que las deficientes competencias en lectura del segmento entre 15 y 24 años son el resultado de un modelo educativo fracasado y que "topó techo".
Creo que esto se debe más bien a que el actual modelo funcionó por años sin rendición de cuentas, es decir, sin responsabilizar por los resultados obtenidos a quienes estaban a cargo: un establecimiento podía graduar año a año a generaciones completas sin las competencias básicas. Con la implementación de la Agencia de Calidad, sus evaluaciones de aprendizaje, la incorporación de indicadores de calidad no académicos y la ordenación de escuelas basada en estándares, se echa a andar en nuestro país un sistema que hará a los establecimientos responsables por sus resultados y evitará que existan escuelas, colegios o liceos en que los jóvenes pasen 12 años frente a un pupitre sin lograr un avance significativo en sus capacidades.
Adicionalmente, Waissbluth critica las evaluaciones estandarizadas, pero paradójicamente apoya sus conclusiones en este tipo de instrumentos. Si queremos cambiar el rumbo, hagámoslo sobre la base de evidencia empírica, y no atacando algunas de las herramientas más potentes con que contamos, como es el Simce. Si rompemos este termómetro, ¿cómo seremos capaces de detectar a los establecimientos donde los estudiantes no están aprendiendo?
Sebastián Izquierdo RamírezSecretario Ejecutivo
Agencia de Calidad