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Santiago de Chile.   Mar 25-08-2026
13:44
Yo leo
Personalidades del acontecer nacional responden sobre sus lecturas
Macarena Rojas Abalos
17 de Julio del 2026

Bióloga, periodista y comunicadora, es una de las voces más activas en la discusión sobre el rol de la ciencia en Chile. Es presidenta de Achipec, docente universitaria, impulsora del festival NeuroFest y conductora del pódcast "Link en Bio", que busca mostrar el incipiente ecosistema biotecnológico chileno. Por lo mismo, la mayoría de sus libros de cabecera tienen que ver con temas de divulgación científica.
-¿Qué libro cambió su vida? 
Sin duda “Retratos y encuentros” de Gay Talese. Este fue uno de los primeros libros que leí en el magíster cuando hice la transición de biología a periodismo. Recuerdo muy claramente que me cautivó la forma de describir escenas y el detalle con el que Talese nos sumerge en la vida de personajes alucinantes como Sinatra. Venía de la escritura científica, donde la precisión y la síntesis son fundamentales, y este libro me mostró el valor de la imagen y la narración para poder contar una historia. Sin duda me ayudó a cambiar la forma de escribir.

-¿Cuál fue el último gran libro que leyó? 
Este verano leí “Un verdor terrible”, de Benjamín Labatut, y me pareció súper alucinante la manera en que mezcla la realidad, la ciencia y la ficción. El ejercicio que hace Labatut, ficcionando con los investigadores de ese tiempo y esa mirada crítica hacia el futuro, es algo que me hizo eco con la actualidad que estamos viviendo. Me impactaron las preguntas que plantea sobre los límites del conocimiento, el progreso y las consecuencias éticas de los descubrimientos científicos.

-¿Cuál es el libro que más ha regalado? 
En diciembre del año pasado unas amigas que fueron compañeras de biología lanzaron “La ciencia del florecer”, su primer libro y que, además, tuve el honor de presentar. Lejos de ser una enciclopedia botánica, el libro es una invitación a entender las plantas desde su biología y, como ellas mismas dicen, a pasar de plant killer a plant lover. Cada vez que puedo lo regalo y encanta un montón. Está escrito con un lenguaje muy claro y  acompañado de fotografías e ilustraciones maravillosas que ayudan a comprender algunos conceptos.

-¿Clásicos o novedades? 
Siempre un mix. Uno nunca termina de descubrir los clásicos, mientras que las novedades traen esa comprensión de la realidad que tanto necesitamos.

-¿Prefiere la ficción o la no ficción? 
Soy de no ficción, sin embargo, siempre hay grandes excepciones.

-¿Raya los libros? ¿Dobla las páginas? ¿Usa marcalibros? ¿Dónde lee? ¿Cómo? 
Ay, este es un tema para mí. En general no rayo los libros y uso mucho el post-it para ir marcando lo que me interesa. De manera excepcional, dejo alguna nota o destaco con grafito. Pero cuando estoy con calma uso los post-it de colores para separar buenas citas, fechas y datos o hechos relevantes. Así puedo volver con facilidad de forma temática. Esto en el mundo ideal, porque ahora con guagua suelo doblar las esquinas o usar de marcador lo primero que pille.
¿Dónde y cuándo? Me gusta tener un momento para leer porque me cuesta desenchufarme de lo cotidiano, por lo que leo en la cama al final del día o cuando sé que tengo espacios largos de tiempo. En general, siempre trato de traer conmigo un libro.

-Si pudiera conocer a un personaje literario, ¿cuál sería?
 La verdad es que no es un personaje literario, es un personaje histórico. Me encantaría poder conversar con Martín Gusinde, un sacerdote y antropólogo austriaco que registró a los Selk'nam, los Yámanas y los Kawéskar en los archipiélagos patagónicos, dejando algunas de las imágenes más emblemáticas que existen hoy de esas culturas. Me gustaría preguntarle, a partir de un libro que leí de la historiadora chilena Marisol Palma Behnke, cómo logró fotografiarlos. Cuando Gusinde viaja encuentra el ocaso de una civilización y logra que lo dejen registrar sus ritos y formas de vida. Me pregunto qué pasó en esos encuentros, cómo fue el trabajo de acercarse a ellos. De alguna manera, la autora lo infiere, pero me encantaría preguntarle a él, en primera persona, cómo logró su confianza para llegar a algo que, emocionalmente, debe haber sido muy fuerte, reconectar con su pasado perdido.

 -¿Qué libro siempre relee?
Tengo muy poco tiempo para releer, pero lo que hago es seguir a autores que me gustan. Hace poco me reencontré con Naomi Klein a través de su libro “Doppelganger”. A partir de eso volví a leer “En llamas”, donde Klein nos va citando distintos eventos que han ido mostrando la evolución de la opinión pública sobre el cambio climático.

-¿Qué le ha enseñado la literatura? 
Hay libros que me han enseñado a ver el mundo, a sacarme un poco esa visión media “Carmela” que tenía cuando joven, por vivir en una zona agrícola. En particular, “Los Miserables” que leí en el colegio, me dejó con esa sensación, pero luego, de más adulta, los libros son algo que se van quedando y uno va conectando poco a poco. A diferencia de las redes sociales, se quedan en el ADN para siempre. Hay libros que están en tu memoria dando vueltas y te modelan la mirada del mundo. Creo que eso es lo que me ha enseñado la literatura y que, además, permiten ese espacio de ocio único en el que nada más importa.

-¿Cuál es el próximo libro que leerá? 
Tengo dos esperándome. “Árboles chilenos” de Ricardo Walker con el que espero sumergirme en los bosques nativos de Chile, y “Neurosimple”, de Jaime Olivos, que me acaba de llegar. Este año estoy organizando la segunda versión del festival de neurociencia, Neurofest y es parte de la curatoría de contenido.
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