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Santiago de Chile.   Mié 24-06-2026
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En primera persona
Novedades y proyectos de escritores contados por ellos mismos
Ana María del Río
29 de Mayo del 2026

La destacada escritora, candidata al Premio Nacional de Literatura 2025, vuelve con “Loco latir” , un libro llamado a impactar y a conectar con distintas generaciones de lectores.
Este libro lo escribí hace algunos años, en una circunstancia muy curiosa: tuve que pasar encerrada, enferma durante 3 semanas en una pieza de una cabaña en Chillán. No conocía a nadie, y solo tenía un block y una lapicera.  Durante ese tiempo  no levanté cabeza y escribí a mano. El block se llenó por los dos lados. Decidí contar la experiencia de una adolescente de la década de los 60-70 con respecto al cambio tal vez más dramático que vivió nuestro país en ese entonces: el concepto de la propiedad de la tierra. Pertenecía —por parte de mi familia materna— al grupo de dueños de fundos —aunque mi familia de origen nunca poseyó ninguno— y me tocó presenciar de cerca la reacción de los terratenientes de los fundos vecinos ante la proclamación de la Ley de la Reforma Agraria y la consecuente lista de las tierras expropiables.
Era un tiempo caótico en que por primera vez se echaron a rodar algunas ideas que no habían rondado jamás por el campo chileno: la idea del campesino sumiso a un patrón con un trabajo predeterminado por años de trabajar la tierra por un mínimo de dinero sin tener jamás la esperanza de surgir, y de pronto, la posibilidad de ser dueño de la tierra dejaba "peinados para atrás" a los campesinos.
Por el otro lado, la idea de una ley que obligara a repartir la propiedad ancestral familiar entre los campesinos que habían sido sirvientes eternos tratados muchas veces como una condición humana distinta e inferior era intragable para los terratenientes. Asistí a la formación de estos dos bandos irreconciliables y supe que era un escenario perfecto por lo dramático, lo confrontacional y lo íntimo. 
Sin embargo, no quise en ningún momento hacer una novela de la Reforma Agraria. Me interesaba contar las experiencias y sentimientos de una adolescente que está creciendo y cuya opinión y postura ante la vida está cambiando más dramáticamente que nada.
Así, la protagonista pertenece al grupo de los terratenientes, pero su corazón está con los campesinos y con la idea de compartir la tierra. Esto se produce paralelo a su maduración emocional en medio de una rígida estructura familiar, muy dictatorial e impositiva que ha dominado los ejes familiares chilenos por muchos años y aún lo sigue haciendo en un grado significativamente menor. Entonces el proceso de escribir Loco Latir fue exactamente haciendo eso: latiendo locamente en el afán de contar una historia que entrelaza lo político y lo individual, lo legal y lo emocional.
Con esta novela espero generar interés, inquietud por ahondar en nuestra historia y en sus momentos más dramáticos. Pero también busco generar simpatía y humor. La familia tradicional chilena se desnuda en este libro y espero que algunos personajes se vean representados, para bien o para bien. Porque no hay en este libro nada sino la intención de narrar un pedazo del corazón de un personaje y un pedazo del corazón de nuestra historia.
Además de Loco Latir acabo de publicar bajo el sello Catalonia una historia de Violeta Parra contada para niños, y maravillosamente ilustrada por Karina Coq, quien no solo hace de ilustradora sino que plantea la historia gráfica del texto contado en palabras.
También, hace un año poco más, escribí una novela generacional que también me dio satisfacción. Se trata de Los años urgentes, proyecto con el que me gané un fondo de publicación y apareció bellamente publicado por Ediciones Liz.
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