Wolverine (Hugh Jackman), una especie de hombre lobo con cuchillos desde los nudillos, ha sido el X-Men con más vida propia, y siempre con el relato del héroe torturado, solitario y culposo, que arrastra sus poderes como si fueran maldición.
Desde 2000 hasta ahora son nueve películas en total y en algunas es coprotagonista, en otras cameo y las propias: "X-Men orígenes: Wolverine" (2009), y dos dirigidas por James Mangold: "Wolverine: inmortal" (2013) y "Logan" (2017), una historia ambientada en el año 2029, aunque solo algunos datos revelan el futuro -los tigres extintos o camiones sin cabina ni chofer-, porque la película inevitablemente se conecta con el presente y con un Estados Unidos fronterizo, desde los bordes con México hasta Canadá, y los perseguidos son mutantes con diversos poderes que representan a cada una de las razas del mundo.
Además, Transigen, una multinacional estadounidense con asiento en México, subraya al mundo de hoy: concentración de riqueza, alimentos transgénicos y, en definitiva, la naturaleza alterada.
El protagonista maneja una limusina por El Paso, la ciudad de Texas próxima a la frontera, y ya en la primera secuencia, por la brutalidad y sangre, la película deja en claro que busca otras teclas y registro, al menos al comienzo y con la presentación de unos personajes derrotados que ya no son los que eran.
El profesor Xavier (Patrick Stewart), antes protector, rico y poderoso en su mansión, ahora es un hombre pobre, decrépito y enfermo, que malvive oculto dentro de un gigantesco y abandonado tanque de agua.
Lo ayuda Calibán (Stephen Merchant), mutante calvo y albino en el rol del sirviente y acompañante, y el que los provee de medicamentos y drogas es un Wolverine envejecido, barbón y alcohólico.
El sueño de los viejos mutantes es un yate y vivir en alta mar, lejos del mundo que alguna vez salvaron, pero ya se ve que no lo suficiente.
Nadie los necesita, excepto dos mujeres desvalidas: una enfermera mexicana y Laura (Dafne Keen), una niña de 11 años que parece muda.
El clima inicial de "Logan" está próximo a la ciencia ficción terrosa, adulta y desesperada, donde la relación de Wolverine con Xavier, que no es capaz de ir al baño sin ayuda, se conecta con la vejez, paternidad y el final de una serie, tanto para el que creció con ella como para el que desaparece, y por eso la presencia tan destacada, en secuencias y diálogos, del western ejemplar: "Shane, el desconocido" (1953).
El desarrollo de la película, naturalmente, se perfila hacia la película del superhéroe contra los enemigos clásicos en su línea de mando: doctor, capataz y secuaces. Y con los capítulos correspondientes de enfrentamiento, huida, revelaciones, separación aparente y gran batalla final.
El resumen es el siguiente: si este es el final de Wolverine, aunque con los superhéroes nunca se sabe, en ese caso, es un buen final.
"Logan".
EE.UU., 2017.
Director: James Mangold.
Con: Hugh Jackman, Dafne Keen, Patrick Stewart.
135 minutos. Mayores de 14.