Señor Director:
Chile sigue permitiendo el ingreso de dineros provenientes de intereses extranjeros para financiar organizaciones que buscan influir en políticas públicas y el desarrollo de la salmonicultura, sin exigir transparencia sobre cuáles son esos intereses últimos.
Es público que fundaciones internacionales como Packard han destinado millones de dólares a organizaciones que participan activamente en la discusión sobre el desarrollo de esta industria. También lo es que iniciativas desde la universidad noruega de Bergen preparan una campaña de desprestigio, Darklax, que busca enlodar la industria chilena.
La pregunta no es si esas organizaciones tienen derecho a expresar sus opiniones —lo tienen—, sino si los ciudadanos tienen derecho a conocer con claridad quién financia esas campañas y con qué objetivos.
Muchos países han fortalecido las normas de transparencia respecto de la influencia de recursos extranjeros en el debate público. Chile debiera hacer lo mismo. La transparencia no limita la participación; la fortalece. Y permite que las decisiones sobre el futuro de nuestra economía, el empleo y el desarrollo de nuestras regiones respondan al interés nacional y no a prioridades definidas fuera de nuestras fronteras.
Ricardo García Holtz
Vicepresidente Salmones Camanchaca