Señor Director:
He seguido con atención el intercambio sobre el mérito entre distinguidos académicos. La discusión ha sido de gran altura —suerte moral, Rawls, San Agustín, Aristóteles— y celebro que estos temas se debatan con esa profundidad en nuestro espacio público.
Quisiera, sin embargo, invitar a los autores a extender su reflexión a una dimensión más concreta del mismo problema. La eliminación de la selección tuvo efectos que hoy están razonablemente documentados: el Instituto Nacional, que durante dos siglos llevó a la universidad y a la vida pública a miles de jóvenes talentosos de origen modesto, vio en pocos años derrumbarse sus resultados académicos y su matrícula, junto con un deterioro grave de la convivencia. Algo similar ocurrió en otros liceos emblemáticos del país.
Si el mérito existe o es en parte deuda con la cuna es una pregunta legítima y fascinante.
Pero precisamente quienes han pensado con más rigor esa pregunta son los mejor situados para ayudarnos a responder otra, más urgente: ¿cómo evaluar una política que, buscando igualar oportunidades, debilitó a las instituciones públicas que efectivamente las ofrecían?
Creo que para quienes hemos seguido con interés el debate sería muy valioso conocer su visión sobre este efecto práctico.
Enrique Barros Vial
Abogado