Sí, ya lo sé, lo han dicho muchos: no se debe llamar a Alexis Sánchez a la selección. No llegará al Mundial de 2030, ese que íbamos a coorganizar (pero no nos pescan ni por error desde que perdimos presencia en el vecindario), porque tendrá más de 40 y eso ya no se usa desde Sir Stanley Matthews, Roger Milla (con mundiales en su bitácora cuarentona) y un par de actuales.
No, no lo vamos a llamar. Pero sí nos alegramos de lo bien que anda el tocopillano en Sevilla a sus casi 37. Celebrado por los andaluces, muestra toda su calidad en la cancha y es también muy apreciado en el vestuario, donde valen sus consejos y su tremenda experiencia. Dice Matías Almeyda, su entrenador: “Yo creo que muchas veces se subestima a la gente más grande. Pasa en la vida. Pocos se acuerdan de ellos cuando tienen que contratar en una empresa grande, por ejemplo. Él tiene una trayectoria como pocos, pero tiene ganas. Y las ganas en este deporte muchas veces marcan una diferencia más que los años”.
Gran figura en el sorprendente 4-1 sobre el Barcelona (en el que jugó y fue campeón), Alexis se ganó nuevamente todos los elogios.
En realidad, no debería sorprendernos, pues los humanos vivimos cada vez más años (y jubilamos igual de jóvenes). Los recursos que brindan la medicina y la tecnología nos permiten alargar nuestra existencia hasta cifras que se hacen recurrentes con octogenarios, nonagenarios y hasta centenarios. Se anuncian, incluso, seres eternos con robots humanoides.
Eso, que parece tan bueno, no lo es tanto. En el caso de Chile está generando problemas, pues aumenta la longevidad y paralelamente disminuyen los nacimientos, disminución que llega a límites peligrosos, como todos sabemos. Un país de viejos no es deseable, pues los veteranos requieren de mayor asistencia, no solo en recursos farmacológicos, sino también psicológicos, debido al abandono de que son objeto por parte de sus familias.
Es peligroso, también, porque el descenso de nacimientos en la población local permite que la población inmigrante crezca a niveles que hacen difícil la subsistencia de la cultura propia del país, como está sucediendo escandalosamente en Europa (casos de Francia, España, Inglaterra, Alemania, Suecia y hasta en Oriente, con la sorprendente situación ¡de Japón!, países que ya no son lo que eran).
Hay otra situación notable en el caso de Alexis, a propósito del Mundial juvenil que ya finaliza en nuestro país, y es que nuestro goleador histórico compitió en todas las categorías jóvenes del fútbol: fue seleccionado nacional Sub 16, Sub 17 y Sub 20.
Una bella historia la del tocopillano, que es un buen futbolista y buen deportista que ya se instala en el podio del mejor futbolista chileno de todos los tiempos. Ha representado a Chile desde su prometedora juventud hasta su espléndida madurez, que la cumple en un medio exigente, no en Arabia ni en Miami, y que nunca ha protagonizado un episodio turbio. Un Grande.