Hace solo dos semanas (8 de mayo), Felipe Schwember Augier (1976-2025) escribió su última columna en estas páginas. Titulada “Coherencia y unidad en las derechas”, señalaba que “parece que lo único que une a ‘las derechas' es su dificultad para ponerse a la altura de las demandas por libertad política, justicia y prosperidad que reclama su propio electorado…”.
Felipe Schwember fue un gran académico y profesor universitario, pero —la verdad sea dicha— fue mucho más que eso. Después de dos décadas de una destacada trayectoria que lo llevó a ser uno de los principales expertos en liberalismo en Chile, y sin duda el principal experto chileno en la obra de Robert Nozick, Felipe Schwember Augier dio un salto decidido hacia la discusión pública. Al llegar octubre de 2019, vio que la centroderecha estaba confundida, perpleja y amedrentada.
A partir de ese momento, Felipe —además de sus clases y su investigación académica— dedicó energía y pasión para intervenir en la discusión pública y formar nuevas generaciones de intelectuales. Lúcido, agudo y jugado, Felipe estaba siendo reconocido como uno de los intelectuales públicos más sólidos de las derechas.
A inicios de 2022 junto a Felipe y otros académicos fundamos Faro UDD, para estudiar los fundamentos políticos y morales de una sociedad abierta y libre. En estos años, Felipe Schwember puso foco en desarrollar argumentos para defender la libertad. En efecto, democracia formal y Estado subsidiario eran las dos ideas fuerza que Felipe defendía con convicción en toda discusión, en todo escenario y en todo momento. Nos decía permanentemente que la centroderecha se olvidaba de esto o —peor aún— no lo entendía bien. Por eso —nos decía— no son capaces de defenderlo. Y un grupo político que no se entiende a sí mismo, no es capaz de ofrecer un camino de liderazgo para Chile.
Su manera de argumentar y polemizar era notable. En el debate era agudo, incisivo, sin contemplaciones ni matices que lo desviaran de la visión de fondo, era leal a la verdad. En las formas era amistoso, amable, bondadoso y divertido. Se reía tanto de sí mismo como se reía de todos nosotros.
Para nosotros, en Faro UDD, el dolor de su temprana partida es muy grande. Felipe era un hombre bueno, alegre, divertido y creativo. La pena es muy profunda, pero es también muy profundo el agradecimiento de haber tenido el privilegio de estar con él en estos años, de disfrutar de su consejo y de su amistad, y de verlo brillar como un intelectual público de fuste, sólido y libre. Estoy seguro de que con el tiempo, su obra lo hará reconocer como uno de los principales filósofos liberales de Chile.
Querido Felipe, descansa en paz.
Ernesto Silva
Director ejecutivo FARO UDD