Hace 70 años, en una oficina de Santiago, en calle Alonso de Ovalle, el padre Alberto Hurtado convocó a cuatro "jóvenes industriales", como se les llamaba por aquel entonces a los emprendedores, para fundar una asociación que reuniera a empresarios que quisieran vivir su actividad empresarial como una noble vocación, guiándose para ello en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, de manera que las empresas promovieran el desarrollo integral de las personas y fueran un aporte al bien común de la sociedad. Así nació USEC (Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos).
Este 6 de noviembre celebraremos nuestro 70° aniversario con mucho agradecimiento y con legítimo orgullo porque el país ha cambiado mucho desde entonces y, en buena medida, lo que Chile es hoy se lo debemos a sus emprendimientos y empresas, y al esfuerzo diario de los millones de personas que trabajan en ellas. Varias generaciones de empresarios, ejecutivos y emprendedores cristianos han servido a Chile y a su gente y le han cambiado la fisonomía al país, permitiéndoles a millones de personas salir de la pobreza, tomar en sus manos las riendas de sus vidas y construir un futuro mejor para ellos y sus familias.
Una visión de la empresa como una organización centrada solo en la rentabilidad ya no es suficiente. Hoy, tanto para ser cliente de una empresa como para entrar a trabajar en ella, a las empresas se les exige que tengan un propósito trascendente, un ideario y liderazgos que podamos admirar. Algunos creen que lo trascendente y la búsqueda de sentido pertenece solo al ámbito estrictamente personal y privado; sin embargo, lo trascendente reaparece cada vez que a la empresa la sociedad le exige conciencia y responsabilidad social. Algo no les cuadra a los jóvenes que se incorporan al mundo del trabajo cuando se les sugiere dejar esa necesidad de sentido para después del horario de trabajo. En USEC promovemos empresas que compartan esa necesidad de trascendencia, que vayan más allá de la sola rentabilidad, por buena, necesaria y legítima que esta sea. En USEC queremos ofrecerles una respuesta a esos hombres y mujeres que día a día buscan en las empresas un sentido superior a su trabajo.
Para ello, hemos invitado a empresarios, ejecutivos y emprendedores de nuestro país a la celebración de estos 70 años para escuchar el testimonio de dos empresarios extranjeros. Lorenzo Mendoza, que desde el grupo Empresas Polar es el principal empresario privado de alimentos y bebidas en su país, Venezuela, con más de 30 mil empleados, cuyo trabajo diario expresa mejor que cualquier posible declaración la noble vocación empresarial y su responsabilidad superior con su país y su gente. El otro invitado es el empresario español Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria "La Caixa", propietaria del holding Criteria Caixa, a la que pertenece la primera entidad de banca minorista en España. En la última década, han dedicado más de 5.000 millones de euros a obras de promoción cultural, social y de superación de la pobreza, convirtiéndose en la primera fundación de ese país. En plena crisis económica en España, "la Caixa" mantuvo y reforzó su actividad filantrópica, con más de 11 millones de beneficiarios, lo que le significó a Isidre Fainé recibir este año la primera versión en España del Premio Forbes a la Filantropía.
Queremos profundizar ese surco que abrió el padre Hurtado y un puñado de jóvenes hace 70 años, promoviendo empresas altamente productivas, plenamente humanas y socialmente responsables; empresas que sean, antes que todo, una comunidad de personas que organiza su trabajo para ofrecer los bienes y servicios que las personas necesitan; empresas creadoras de riqueza económica y también social, cultural y espiritual. Empresas en que la dignidad de la persona esté en el centro de las decisiones empresariales y cuyo fin sea servir al bien común de toda la sociedad. Entendida así, la actividad empresarial es una noble vocación, una respuesta sincera y eficaz a un llamado superior y trascendente, de donde emana su legitimidad: colaborar con Dios en su obra creadora para el bien de la humanidad. Ser fiel a esta noble vocación es el mayor bien que una persona en su rol de empresario, ejecutivo y emprendedor puede dar a la sociedad.
Ignacio Arteaga E.
Presidente de USEC
(Unión Social de Empresarios, Emprendedores y Ejecutivos Cristianos)