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Editorial
Martes 29 de noviembre de 2016
Perspectivas de Codelco
Pese al esfuerzo de la actual administración por reducir los costos, logrando resultados positivos el tercer trimestre de este año, las perspectivas de Codelco distan de ser promisorias....
A pesar de que los resultados acumulados de Codelco a septiembre de 2016 arrojan pérdidas, el que durante el tercer trimestre del año la empresa estatal alcanzara utilidades por US$ 79 millones fue visto como una buena noticia. Esa cifra representa el esfuerzo hecho por la actual administración, encabezada por Nelson Pizarro, para disminuir costos, y los resultados del último trimestre indican que se ha ido en la dirección correcta. Ese logro es aún más claro si se considera que los mejores precios del cobre registrados recientemente han ocurrido durante el cuarto trimestre del año, de modo que no tuvieron injerencia en los resultados a septiembre.
El aumento de costos de esa empresa tuvo componentes estructurales -disminución de la ley minera, mayor dureza de la roca, aumento de los precios de la energía y mayor dificultad en la provisión, y en los consiguientes costos del agua-, pero también causas endógenas. La productividad laboral de la minería chilena ha ido a la baja, y eso ha sido particularmente evidente en el caso de Codelco. La sobredotación de personal, la rigidez que le impone a la empresa la historia de negociaciones colectivas acumuladas, así como el encarecimiento salarial a que eso ha conducido, han mermado la capacidad de la compañía para generar excedentes.
Por otra parte, las gigantescas inversiones en los proyectos que impulsa la compañía, necesarios para mantener o aumentar levemente su producción en el próximo decenio, presentan un problema adicional: debe financiarlas con deuda, pues la política de reparto del 100% de los excedentes al fisco no deja disponibilidades. (Incidentalmente, cuando hay utilidades, la Ley Reservada del Cobre no empeora el flujo de caja de la empresa, pues si esos recursos no se entregaran a las FF.AA., la política de dividendos igual se los entregaría al fisco). Por lo tanto, el Estado deberá contentarse y retirar menos excedentes de Codelco en los próximos años si quiere recibir más en el futuro, lo que se ve difícil dado que el fisco enfrenta una creciente estrechez de recursos.
El panorama de Codelco dista de ser promisorio. Aun cuando el mejor precio del cobre de estos últimos meses se mantenga, y aunque se pueda perseverar en el proceso de disminución de costos, los riesgos que enfrenta la empresa hacia el futuro siguen siendo muy grandes. Las inversiones en sus proyectos estructurales superan con creces los 20.000 millones de dólares, y si para acotar esos riesgos, estos se acometen de manera secuencial o parcialmente traslapados, de todas formas las complejidades técnicas a superar, las mencionadas restricciones de financiamiento, y los permanentes requerimientos de excedentes que, en cualquier escenario, le hará el fisco, constituyen un cuadro de muy difícil navegación para su directorio y para su alta administración.
En el sector privado, este tipo de problemas se pueden resolver con la incorporación de socios que aporten capital, de modo de enfrentar las necesarias inversiones con un menor riesgo. Asimismo, la existencia de socios dispuestos a invertir es una prueba ácida, que al ser efectuada por terceros, da indicios independientes respecto de la bondad de los proyectos en cuestión. Pero en el caso de Codelco nada de eso se ve políticamente factible en el mediano plazo. Es posible que si esas dificultades se mantienen en el tiempo, se flexibilicen algunos vetos políticos y sindicales, pero si se hace, será en condiciones mucho peores para el fisco de las que se hubieran logrado cuando el precio del metal estaba en su punto más alto.