El físico Igor Saavedra está vivo entre sus alumnos, sus amigos, sus colegas.
Falleció a los 84 años.
El rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, lo despidió en el camposanto.
Y hace poco, en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el decano, Patricio Aceituno, presidió el homenaje de su facultad al profesor Saavedra.
Francisco Brieva, amigo y ex decano, lo retrató:
"Hablar de Igor es fácil y difícil a la vez. Fácil, porque es una persona muy querida para mí, cerca del cual desarrollé parte de mi vida académica, con quien compartí innumerables momentos gratos, dimos algunas luchas y cuyo apoyo siempre sentí durante las penas", dijo.
La voz de Francisco Brieva vibra en cariño y admiración. Destaca que su amigo y maestro en tan solo dos años sacó su doctorado en Manchester, Inglaterra. Y luego trabajó en el Imperial College con el grupo de Abdus Salam, Nobel de Física en 1979.
Brieva va conmoviéndose a medida que lee: "Igor fue, por décadas, una de las personas en el medio nacional que sistemáticamente y con mejores argumentos expuso y defendió la necesidad del desarrollo de las ciencias".
Y luego:
"La posición que siempre defendió se basó en el valor cultural de la ciencia, mirada a menudo olvidada hoy por los científicos al hablar de ciencia y, frecuentemente, reducida solo a los impactos económicos que el conocimiento produce".
Igor fue profesor de Brieva en "una manera de razonar, de plantear las preguntas, de relacionarse, que aún permanece...".
"El secreto de Igor era una tremenda generosidad con su tiempo. Siempre dispuesto a escuchar, a moros y a cristianos, humildes y poderosos."
Decidido, Saavedra no se quedó en el aula.
"Fue un personaje social, actor relevante capaz de generar corrientes de opinión, hacer reflexionar a los actores sociales, capaz de criticar con dureza los excesos del gobernante o del tirano, con una creatividad enorme para actuar, en un quehacer poco usual entre los intelectuales nacionales".
El recorrido de Igor Saavedra, sus premios, sus logros, sus cargos, pueden leerse en la red.
Pero quienes escuchábamos a Francisco Brieva nos fuimos estremeciendo con él cuando, desde su corazón, leyó su último párrafo: "Recordar a Igor Saavedra siempre será fácil: con sus mil matices, su inteligencia y su talento, es la figura que marcó y señaló rumbos a muchos, de tantas generaciones. Esa influencia que perdura es algo que solo los escogidos pueden lograr. Beauchef (la Facultad de Ingeniería) lo sabe y hoy lo honra y lo recuerda".
Peregrinamos entonces a la sala F-10 de la Facultad, ahora sala Igor Saavedra Gatica.
Lo vi caminar por esas baldosas familiares, estimulando las mentes de tantos por él tocados, ahí presentes.