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Editorial
Domingo 06 de noviembre de 2016
Fraude a los servicios de salud
"Pero con ello se creó un sistema de transacción de servicios entre colegas, todos compañeros de trabajo, que ha seguido evolucionando hasta la situación recientemente descubierta en que los mismos encargados de comprar servicios son los que los proveen....".
Un verdadero escándalo es el que ha quedado al descubierto tras una auditoría realizada por el Ministerio de salud, que reveló que existen compras de servicios por parte de los mismos médicos que los venden. Al parecer, el origen de esta situación se encontraría en las facilidades que les dieron a estos profesionales para que pudieran atender mediante sociedades privadas, fuera de sus horarios de trabajos, en los mismos hospitales que laboraban. De esta forma se buscaba superar la falta de médicos especialistas en los servicios públicos, sin tener que comprar toda la atención en clínicas privadas. Pero con ello se creó un sistema de transacción de servicios entre colegas, todos compañeros de trabajo, que ha seguido evolucionando hasta la situación recientemente descubierta en que los mismos encargados de comprar servicios son los que los proveen. solo que lo hacen a tarifas más altas de las que cobran en sus horarios de trabajo.
Desde que se estableció el nuevo sistema se ha especulado sobre conflictos de intereses no resueltos. Hubo períodos de ásperas polémicas, como las que sostuvo el ex ministro de Salud Jaime Mañalich con la Sociedad de Anestesiólogos, a quienes acusó de haberse organizado para no trabajar en ciertos hospitales y asegurarse de que los contratasen como empresa privada. Pero nunca se había logrado investigar ni probar claramente la incompatibilidad de los cargos que ejercían algunos profesionales. Esta vez, mediante el trabajo de la Unidad de Auditoría Externa del Ministerio de Salud se logró configurar una gruesa falta de controles en el proceso de contratación de prestaciones, la que se ilustra con 110 casos de pagos visados por representantes de las mismas sociedades que reciben los dineros. Además, siete profesionales que son jefes de sus servicios realizaron prestaciones por la sociedad médica privada, en jornada institucional. También se destacó que 83 profesionales funcionarios prestaron servicios cobrados como privados en sus horarios regulares de trabajo.
Las irregularidades no son fáciles de explicar, pues también ha habido fraccionamiento de las compras en 14 de los 52 establecimientos estudiados cuyo único fin parece eludir el visaje de la Contraloría y hay miles de millones de pesos adjudicados sin licitación alguna. El hecho de que se haya auditado 52 de los 69 establecimientos más grandes del país pareciera indicar que se trata de malas prácticas bastante extendidas. En una empresa no sería difícil ponerles término, pues se trata de fallas muy elementales en los controles.
Naturalmente que lo descubierto por las autoridades es una vergüenza para los profesionales involucrados, como lo señalaron varios parlamentarios. No obstante, las responsabilidades deben examinarse con más detalle, puesto que el sistema fue diseñado por la autoridad de salud, que luego tuvo una actitud indulgente con lo que estaba sucediendo y en cierta forma, según lo ha dicho el diputado Juan Luis Castro, ex presidente del Colegio Médico, llegaron a avalar este doble rol de los médicos. El ambiente falto de control que se vive en los gastos de los hospitales se presta para que cualquier solución caiga fácilmente en vicios que luego se transforman en costumbres difíciles de erradicar.