Las tensiones entre Rusia y Ucrania siguen siendo importantes, y se han extendido al escenario internacional. El mundo occidental parece estar sorprendido por la reacción del Presidente ruso Putin ante el malestar social en Ucrania, lo que condujo a la incorporación de Crimea a Rusia y a la difusión de un gran interrogante sobre la soberanía regional. La situación se mantiene vigente, por lo tanto, es difícil predecir con precisión cómo podría terminar. Pero dado el conflicto agravante en Ucrania Oriental, no vislumbramos un final sencillo o rápido para el conflicto.
Estados Unidos ha impuesto sanciones a Rusia y tomó una postura más firme y seria que la Unión Europea simplemente porque Europa sufriría más si hace lo mismo.
Occidente ha aplazado las verdaderas sanciones "sectoriales" aplicando sanciones a cada empresa en un sector industrial. Sin embargo, si Rusia interviene militarmente, podríamos esperar que la postura cambie. Las sanciones sectoriales podrían apartar a la economía rusa del sistema financiero mundial basado en dólares, pero sería muy desafiante implementarlas y podrían causar daños colaterales a las economías occidentales, en especial a la de la Eurozona. Estas sanciones también podrían beneficiar a Putin, ya que aumentarían su control sobre los oligarcas y sus empresas, lo que daría como resultado el movimiento de dinero de los oligarcas fuera del control occidental, quizás hacia China.
Podríamos vislumbrar un acuerdo mediante el cual el gobierno ucraniano aceptara un sistema federal y diera cierta autonomía a las zonas de habla rusa del país.
Mark MobiusPresidente ejecutivo de Templeton Emerging Market Group
www.mobius.blog.franklintempleton.com