Hay una película chilena bastante mala, pero que todos estamos obligados a ver. El reparto consta de solo siete actores, pero el presupuesto es millonario. Lo único interesante es que se presenta en varios formatos: documental, tragedia y comedia; por eso tiene varios nombres: "El debate de la educación superior chilena", "La mala educación" y "Los insaciables".
El actor número uno se llama "los perplejos" y está representado por las universidades privadas con poco o mucho lucro. Nadie prohibía en los ochenta ser dueño de unos edificios y arrendárselos a precio de mercado a una universidad. Cuando el movimiento estudiantil dijo que eso era lucro y lo demonizó, estas universidades recurrieron a sus asesores comunicacionales, que les dijeron que debían esconderse y no entrar en el debate. Ya arreglarían todo con un poco de lobby en el Congreso. Craso error, porque ese libreto no era para el nuevo Chile. Hoy no saben qué hacer. Para colmo, entre ellas había gente muy correcta, otros que jugaron al filo de la legalidad y algunos bandidos. Hoy la opinión pública tiende a meterlos a todos en el mismo saco.
El segundo actor son las universidades privadas con ánimo de beneficencia. Ellas no tienen nada de lucro, pero están asustadas ante la ola de estatismo y angustiadas por el hecho de que, más allá de la retórica, en la discusión pública cada vez importe menos la calidad. Se sienten discriminadas por las viejas universidades del CRUCh, y molestas porque se las confunda con las que lucran. Son "las preocupadas".
El actor más famoso del reparto son las universidades estatales. Han captado que con la gratuidad universal apenas quedará plata para pagar a los actores. Precavidas, han sacado sus cuchillos para cortar amarras con el resto y pedir una situación especial para ellas. No en vano son las universidades "del Estado", por más que la presencia gubernativa sea débil, debido a su autonomía. En todo caso, están entrampadas en normativas frondosas que las tienen agobiadas, y que la Contraloría se encarga de verificar que se cumplan. Algunas son magníficas; otras, en cambio, un auténtico desastre, pero la solidaridad gremial les impide hacer distinciones. Son "la vieja guardia".
Después están "los desengañados", es decir, las universidades tradicionales no estatales. Ellas estaban felices en el Consejo de Rectores, hasta que el aire se enrareció y han debido sufrir el bullying de las estatales. Se las ve muy enojadas, y da la impresión de que nunca esperaron lo que cualquier espectador podía ver que les iba a pasar.
El quinto actor tiene cara de niño bueno, pero probablemente nada más que la cara. Su representatividad es infinitamente menor de lo que dice, pero tiene tal personalidad que ha convencido al resto de que nada se puede hacer sin su anuencia. Tiene aterrorizado al pueblo y cada vez hace demandas más radicales. Son "los insaciables".
El sexto actor es un personaje de compleja psicología. Niega su pasado de hacendado y últimamente está actuando como si todavía fuera el guitarrista de ese maravilloso grupo que se llamaba Santiago del Nuevo Extremo. Temen algunos que, con una ingenuidad que nos costará caro, esté apagando el incendio con bencina al hacer toda suerte de promesas a los insaciables. Pero también cabe que tenga un plan que no conocemos, porque nadie niega su inteligencia. A lo mejor, los acordes disonantes se deban a que la guitarra es nueva. En todo caso, según la prensa, en su última canción ha prometido una prueba de ingreso a la universidad que solo medirá capacidades y habilidades, en vez de conocimientos. Esto significa poner una lápida a los jóvenes que quieren conseguir con esfuerzo y estudio lo que no les dio la cuna, lo que contradice la clara preocupación social de nuestro "guitarrista romántico".
El último personaje es el más raro de todos. Se llama "el hombre invisible". Está compuesto por millones de chilenos, incluida la mayoría de los estudiantes, que no están representados por los movimientos sociales, y que parecen no darse cuenta de la película que se está filmando. Se limitan a ser extras, cuando deberían ser los actores principales y hasta ahora han renunciado a aportar ideas para un guión que todavía se puede mejorar.