La escena local está conmemorando los 40 años del golpe militar con montajes de los más diversos enfoques: irónico, sarcástico, crítico, hasta simbolista. "Cienfuegos 39" es la única que da sobre ese período una mirada no distanciada sino retrospectiva, a partir de testimonios personales y en formato de teatro realista. Busca recrear seriamente qué ocurrió y cómo fue vivido, en un sincero propósito documental, o semidocumental, que este año aún no surgía (pero se cultivó antes).
Se centra en un aspecto apenas tocado, la experiencia de los miristas exiliados que en los 80 volvieron a Chile para luchar en la clandestinidad por la recuperación de la democracia; para lo cual tuvieron que renunciar a sus seres queridos y a su propia identidad, y estar dispuestos a dar su vida por la causa. Es el mismo material que abordó "Escuela", de Guillermo Calderón, pero con un sentido muy diferente.
Nunca se dice, pero aquí hay respeto y admiración por esa postura de anónimo heroísmo. Vemos cómo Marta y Ricardo inician su labor subversiva instalándose en una casa de seguridad con la dirección del título. Se desconocían hasta ahora, pero deben simular que son un matrimonio de evangélicos; las circunstancias de esa situación extrema bajo constante amenaza de muerte los irá acercando sentimentalmente. De manera que el relato de su lucha es también la historia de un amor sin futuro, que pone a prueba sus lealtades.
La acción ocurre en una escenografía que ambienta una pieza de la ruinosa vivienda. A ambos costados permanecen de pie otras versiones de los personajes, pero 20 años después; ellos presentan el relato y de tanto en tanto intervienen para reflexionar sobre su experiencia del pasado y dar más datos de contexto (en eso el texto suena didáctico).
Con recursos convencionales tan sencillos como eficaces, la obra -con dramaturgia de Pierre Sauré y dirección de Marcela Orrego- despliega limpia y fluidamente su alternancia de tiempos. Los cuatro intérpretes llenan sus roles de convincente humanidad, destacando Claudia Pérez por la urgente convicción con que entrega su Marta joven. Un borrón empaña la escena final, y es la casualidad del reencuentro y 'happy end' del romance para dejar una nota positiva que resulta forzada, falsa y dulzona.
Matucana 100. Jueves a sábado, 21:00 horas; domingo, 20:30 horas, hasta el 18 de agosto. Entrada: $4.000 general, $3.000 estudiantes y tercera edad. Jueves populares $2.000.