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Editorial
Sábado 22 de junio de 2013
Reforma de US$ 8.200 mills.: impacto inevitable
Una reforma tributaria de la magnitud planteada por la candidata Bachelet tendría inevitablemente un impacto negativo sobre la salud de nuestra economía. La propuesta de eliminar el FUT (...) es un ejemplo elocuente, y también alarmante...
Sorprende que los técnicos a cargo de su programa, muchos de ellos con prestigiosos doctorados en ciencias económicas, parezcan dejar de lado las evidencias sistemáticamente recogidas por su especialidad, para hacerse más bien eco de demandas que se vocean en instancias no técnicas o por grupos en la calle.
Poco a poco se han ido conociendo los detalles de la propuesta de reforma tributaria de la candidatura Bachelet. En lo esencial, y según los planteamientos más recientes de su equipo, se esboza que ellos incluirían un grupo de medidas para reducir evasión y elusión, la derogación del DL 600 para los nuevos proyectos de inversión, y otro conjunto de iniciativas destinadas a aumentar los impuestos de las empresas. A estas se agregan, a modo de compensación, una reducción de los impuestos a las personas en los tramos más altos, y un grupo de medidas que se supone deberían incentivar el ahorro y la inversión.
La optimista visión de los técnicos de esa candidatura sugiere que ese paquete de medidas permitiría recolectar 8.200 millones de dólares, equivalentes a 3 puntos del producto del país. Respecto de cómo se utilizarían estos recursos, las incógnitas continúan.
Si bien la propuesta de aumentar el impuesto de primera categoría desde el actual 20% a 25% se ve como un exceso, sin duda el planteamiento de eliminar el Fondo de Utilidades Tributarias (FUT) aparece como una idea particularmente inconveniente.
El Fondo de Utilidades Tributarias y las pymes
El FUT es un registro de las utilidades o pérdidas de las empresas que declaran impuesto a la renta de primera categoría. Eso permite al Servicio de Impuestos Internos llevar un control de los retiros de utilidades realizados por los dueños. Su origen se remonta a 1984 y, en la práctica, es lo que ha hecho posible que nuestro sistema impositivo tenga el sesgo pro ahorro e inversión que internacionalmente se le reconoce. De hecho, cuando el país informa al mundo su contabilidad de gobierno, el FUT se muestra como un incentivo al ahorro.
Específicamente, ¿qué hace posible el FUT? Permite identificar aquellas utilidades reinvertidas (no retiradas) en las empresas y, por consiguiente, implementar sistemas de incentivos a la inversión y el ahorro, como es la exclusión de dichas utilidades de la base de ingresos sobre la cual se calcula el global complementario. En otras palabras, el FUT hace posible que los dueños de sociedades de personas y empresarios individuales paguen impuesto (global complementario) solo por las utilidades retiradas desde sus empresas.
Esto tiene un efecto importante en el contexto de nuestro sistema tributario, que integra los impuestos de las personas y las empresas. Dado que la tasa de impuestos pagada por las empresas constituye un anticipo del impuesto personal que pagan los dueños al retirar utilidades, los incentivos a reinvertir estas últimas dan espacio para que los dueños financien con recursos propios (caja) los proyectos de inversión del negocio. Como lo demuestra la experiencia, esto es particularmente importante en el mundo de las pequeñas y medianas empresas.
La eliminación del FUT en perspectiva
La propuesta de eliminar el FUT afectaría profundamente nuestra economía. En primer lugar, significaría un impuesto efectivo del 35%, y no del 25%, como se ha planteado. Esto, porque aunque se reinviertan las utilidades, el dueño de la empresa deberá pagar 25% a nivel de sociedad, más 10% adicional por los impuestos personales. Además, disminuiría los flujos de caja utilizados para financiar inversiones, con las directas consecuencias sobre las posibilidades de crecimiento de las empresas. En fin, ubicaría las tasas de impuestos efectivas de las empresas en nuestro país por sobre los niveles de nuestros competidores en la región, Perú y Colombia. Con esto las empresas chilenas verían mermada su competitividad en la región.
Quizás el factor que abre más dudas en torno a esta propuesta es su verdadera capacidad de generar recursos. El análisis hecho público por el equipo de la candidatura de la izquierda muestra que el aumento de impuestos significaría una recaudación adicional en torno a 1,9% del producto, para lo cual el término del FUT debería ser un factor importante. Ahora bien, los cálculos conocidos no tienen una clara justificación, pero todo sugiere que se basan en la información de gasto tributario reportado por el SII, que representa "el monto de ingresos que el Estado deja de percibir al otorgar un tratamiento impositivo que se aparta del establecido con carácter general en la legislación tributaria". En su Informe de Finanzas Públicas de octubre de 2012, el SII estima que las "Rentas Empresariales Retenidas que no pagan Impuestos" representan 1,78% del producto en 2013, o 4.931 millones de dólares, lo que se acerca a lo expuesto por la candidata. Sin embargo, ese mismo documento reconoce que esta cifra estaría sobreestimada, por una razón sencilla: ella corresponde a cuanto se deja de recaudar en un año, pero no considera que estos fondos se recaudarán eventualmente, cuando se retiren los fondos de las empresas. Así, el cálculo inicial no reconoce que el FUT corresponde a un diferimiento del Impuesto Global Complementario o Adicional por las rentas empresariales no retiradas. Cuando el SII incorpora este punto obvio a su metodología de cálculo, la cifra cae a 1.631 millones de dólares, o 0,59% del producto, lejos de lo propuesto. El interrogante sobre la efectiva capacidad de recaudación de estas medidas es obvio.
Por cierto, la propuesta del equipo tributario de la candidata Bachelet es ambiciosa. Representa un sueño amplio, sin límites. Pero una economía no se alimenta con sueños. Los perfeccionamientos y las reformas en el campo tributario exigen un análisis técnico, que aquí parece ausente, errado o silenciado.