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Domingo 14 de abril de 2013
Allamand: "La de Bachelet es una candidatura de izquierda bajo el paraguas de la Concertación"
El ex ministro de Defensa plantea que va a enfrentarse a la candidata en el terreno de los proyectos y que "no va a fumar el opio con el cambio a la Constitución que pretende la Concertación"...
Gabriel Pardo
Andrés Allamand vuelve a su casa después de un largo día sábado que estuvo marcado por el Consejo de RN (ver nota). El ex ministro de Defensa y actual candidato presidencial de RN todavía lleva la corbata puesta, aunque prefiere ir por la vida sin ella.
En la sede del Congreso en Santiago dio un discurso frente a los militantes de su partido. Y habló claro respecto de las diferencias que tiene su candidatura respecto de la de Michelle Bachelet, quien a esa misma hora cerraba su proclamación en el Caupolicán.
"No vamos a fumar el opio ni la marihuana del cambio a la Constitución que pretende la Concertación", dijo Allamand en el Congreso, en alusión a la crítica que planteaba Camilo Escalona cuando sectores de la izquierda hablaban de asamblea constituyente. Claro que Michelle Bachelet ha planteado la idea de una nueva Constitución.
Por la tarde, el candidato profundizó sus dichos con "El Mercurio". "Yo planteo el Acuerdo de Vida en Pareja, ella va a plantear el matrimonio homosexual. Yo planteo que la manera de financiar el gasto social es con crecimiento y ella plantea un impuestazo. Yo planteo que hay que oponerse al aborto y ella es partidaria del aborto", dice.
-¿Cuál es su impresión de las medidas que busca la candidata?
-Creo que la puesta en escena inicial apareció formalmente bien, pero el guión ha reflejado severas deficiencias. En los primeros días de campaña las premisas iniciales se han desvanecido. La primera era que los dirigentes de la Concertación no iban a aparecer en la foto y, al cabo de pocos días, Michelle Bachelet termina siendo proclamada por los principales dirigentes de la Concertación. Queda claro que en la práctica, renovación de equipos no existe. Creo que ese fue un paso en falso.
-Desde los partidos han insistido en que su candidatura tiene un respaldo ciudadano mayor al de la Concertación.
-Pero en qué queda la promesa de hacer un programa con la ciudadanía. Eso desapareció definitivamente. Lo que ha hecho Bachelet desde que llegó es imponer la agenda de la izquierda bajo el paraguas de la Concertación. El programa de Bachelet es el programa del PPD, PS y PC. Y deja a los sectores de centro totalmente fuera del camino. No era verdad que el programa se iba a hacer con la ciudadanía.
-¿Por qué dice que es un programa claramente de izquierda?
-Se nota en los seis ejes que ha propuesto Bachelet y que son sus principales definiciones. Es una candidatura químicamente pura de izquierda. En materia política Bachelet se compra la tesis de la nueva Constitución, sin descartar el camino de la asamblea constituyente. Eso es generar un elemento de enorme inestabilidad en un país que goza de enorme prestigio por sus instituciones, su proceso político y económico. Con esto se enfrenta directamente a la DC en lo que dice relación a los procedimientos y claramente adopta la tesis del PS, PPD y PC, que quieren reponer la idea de la ilegitimidad de la Constitución. La memoria es frágil a veces, pero no tanto. El año 2005 Lagos proclamaba que la última reforma a la Constitución la hacía plenamente democrática y preparaba al país para avanzar hacia el siglo XXI.
-Bachelet también ha planteado la idea de una reforma tributaria "de verdad" y no una "reformita", como dijo hace pocos días.
-Creo que Bachelet, en materia económica, se embarca en lo que yo llamo el "impuestazo", lo que es una tremenda incongruencia con lo que hizo cuando fue gobernante. Cuando gobernó no promovió ninguna reforma tributaria, y ahora que es candidata plantea una reforma tributaria que, por su magnitud, generaría un tremendo freno al crecimiento, al empleo y al emprendimiento.
-Otro de los factores que enfatiza la candidata es la educación. De hecho, afirma que esa reforma tributaria va en directa relación con avanzar en la gratuidad y en la educación de calidad.
-En términos de propuestas de educación, termina por pasarle la aplanadora a los sectores moderados y en particular a la DC. Su propuesta es la misma de 2007, es decir, fin al emprendimiento privado en la educación particular subvencionada. Y en materia valórica se define claramente partidaria del aborto y prepara la cancha de aterrizaje para el matrimonio homosexual.
-Esta semana hubo una marcha de estudiantes que piden gratuidad en la educación. ¿Cómo lo toma?
-En el tema de la educación me parece bien que Bachelet haya clarificado la principal propuesta que persiste en el movimiento estudiantil, que es gratuidad para todos, haciendo ver que ello es regresivo e injusto respecto de los chilenos que pueden pagar su educación. Por otro lado, creo que en materia educacional la Concertación tiene un tremendo tejado de vidrio. Hoy se le hacen críticas al financiamiento compartido en circunstancias de que esa legislación se impulsó en los gobiernos de la Concertación. El sistema de acreditación universitaria que se prestó para todo tipo de fraudes es otra joyita de la Concertación.
"Una señal de debilidad frente a los grupos terroristas"
-Bachelet plantea que fue un error aplicar la Ley Antiterrorista frente a los delitos ocurridos en La Araucanía. Está haciendo una clara diferencia respecto de lo que ha planteado el Gobierno en esta materia.
-No solo dice que fue un error aplicar la Ley Antiterrorista, sino que se compromete a no usarla en el futuro. Su mensaje es muy claro. Le está diciendo a La Araucanía que si se produce de nuevo un incendio y un homicidio como el que afectó a la familia Luchsinger Mackay, no va a aplicar la Ley Antiterrorista. Esa es una señal de debilidad frente a los grupos terroristas en un momento en que se está haciendo un enorme esfuerzo por restaurar y reimponer el estado de derecho.
-¿Cuál diría que es la diferencia en sus propuestas en materia internacional respecto de las de Bachelet, ya que hizo alusión a Bolivia en su discurso?
-Hay un ejemplo claro. Bachelet refleja una debilidad frente a la demanda boliviana que yo nunca había visto en un ex Presidente de la República que sabe que estas son materias de Estado. Bachelet en su última entrevista claramente le abre la puerta a una salida al mar para Bolivia, en circunstancias que hoy el país, en general, se ha ido unificando en orden a que no corresponde hacer cesiones territoriales y que, por el contrario, está en el interés estratégico del país mantener su frontera con Perú. En este último punto Michelle Bachelet no está sola, porque en el PC, en el PR y en el mundo socialista hay muchos que se han ido comprando en el cuento de que nosotros somos deudores de Bolivia, cuando nosotros a Bolivia no le debemos nada.
-Algunos defienden que tras 20 años de la Concertación y de que la Alianza ha gobernado, el país ya está en edad de hacer cambios.
-Yo creo que lo que hay aquí no es una candidatura de la Concertación. Es perfectamente legítimo que en un sistema democrático se expresen las distintas alternativas. Pero el valor agregado que tenía la Concertación era ser una coalición de centroizquierda. Y la verdad es que las posiciones que interpretan ese pensamiento, que son las candidaturas de Claudio Orrego y Andrés Velasco, se encuentran minimizadas casi al extremo de la extinción.
-¿Y la centroderecha está preparada para enfrentar ese escenario?
-Eso plantea un desafío para la centroderecha. Esta va a ser la elección, en términos de definiciones políticas, más importante de los últimos 20 años. Si uno va al documento programático de la Concertación, lo que se plantea no es generar, como corresponde, mayor competencia en los mercados, sino retomar la senda de las empresas públicas y mixtas, todas fórmulas fracasadas. Eso tiene que ver con un diagnóstico. Yo soy de los que cree que el Gobierno ha hecho su trabajo y lo ha hecho bien.
-¿Le preocupa de algún modo a la popularidad de Michelle Bachelet en los sondeos?
-Una cosa es la popularidad personal y otra cosa es la adhesión política. Considero que el gran error que ha cometido la Alianza en estos años ha sido intentar minar la imagen de Bachelet a partir de atacarla personalmente. Eso es inconducente. Pero cuando la gente tenga que votar va a recordar que ella fue la que impulsó el Transantiago. Y también va a recordar que participó en la inauguración del Hospital de Curepto, donde hasta los enfermos eran de utilería.
-¿Cuál es su estrategia para enfrentar esta campaña?
-Yo no me voy a disfrazar. Yo soy un político y creo que el país tiene hoy desafíos políticos y no tecnocráticos. Es necesario asumir con firmeza y sin ambigüedades la defensa del actual gobierno sin creer en el cuento de que uno tiene votos a lo largo de todo el espectro. Yo me jugué por defender la obra del Gobierno -aunque algunos me dijeron que era una posición arrojada- y espero ganar la primaria y, entre julio y agosto, acercarme a un apoyo del 40%. Es un escenario en que está Enríquez-Ominami, quien va a estar en un 15%, más otras candidaturas independientes, lo que garantiza no solo una segunda vuelta, sino una posibilidad de triunfo. En cualquier país una coalición con más del 40% disputa la presidencial cabeza a cabeza.
-¿Qué opina de lo ocurrido con la acusación constitucional?
-Esta acusación va a ser un boomerang para la Concertación porque es la mejor demostración de desprolijidad y de una cierta animosidad política. Todo el mundo sabe que Harald Beyer es el mejor ministro de Educación que Chile ha tenido en los últimos 20 años.