Señor Director:
En 1967, tras la muerte de un estudiante en protestas violentas, el filósofo alemán Jürgen Habermas tuvo una discusión con el líder estudiantil socialista Rudi Dutschke. Habermas, él mismo un hombre de izquierda, acusó que la inclinación de los estudiantes como Dutschke por métodos violentos podía calificarse como “fascismo de izquierda”, pues despreciaba la racionalidad y las reglas del juego democrático.
Aunque Habermas luego declaró que la expresión era excesiva, el episodio nos recuerda que la violencia se encuentra tanto en el ADN del fascismo como del marxismo.
El poderoso término de Habermas “fascismo de izquierda”, entonces, debería ser utilizado por todos quienes queremos preservar una sociedad libre y democrática para referirnos a los comunistas, frenteamplistas y otros que avalan la vía de los hechos. Esto contribuiría a deslegitimar la violencia idealizada que proviene de ese sector, marcando de paso una necesaria diferencia con la izquierda democrática que rechaza los métodos fascistas que hemos visto estos días.
Axel Kaiser