En esta transición eterna, con un interinato de las mismas características, estaba claro que la gira por Norteamérica frente a Canadá, Estados Unidos y México sería brava. Tres rivales que disputaron el Mundial y compitieron a la altura de las circunstancias, con un componente físico relevante. Corren mucho, presionan, son explosivos cuando recuperan, como lo demostró el elenco canadiense en Toronto.
Chile cayó 1-0 frente a la escuadra de Jesse Marsch, con gol de Jonathan Davies, delantero centro del Atlético de Madrid. El equipo de Nicolás Córdova no tiene ningún jugador que por asomo milite en un cuadro como el del artillero canadiense. Hoy nuestra selección forma parte de la tercera línea internacional, porque carece de jugadores en la élite. Entonces, debe apelar al funcionamiento y a la disciplina para mitigar las distancias.
Eso no ocurrió en el BMO Field, donde el equipo nacional se vio descompensado y largo en el cuarto de hora inicial, como lo expuso Córdova. El problema es que, en estas ligas, esos desacoples cuestan goles y muchas veces el partido. Davies cobró, pero antes Lawrence Vigouroux salvó un remate de Cyle Larin, cuando Jacob Shaffelburg superaba en cada pique a un desvalido Felipe Faúndez.
Los atisbos de recuperación, luego de una derecha baja de Darío Osorio y una pelota que peleó Gonzalo Tapia, ante las dudas del arquero Dayne St. Clair, se fueron al tacho de la basura por la evitable expulsión de Lucas Cepeda a los 36 minutos. Después hubo otro error del golero de Inter de Miami, pero César Pérez elevó. Se olfateó la tragedia luego de la segunda amarilla —muy evitable la primera— que recibió Gabriel Suazo en los 49, pero Chile resistió amparado en el liderazgo de Iván Román, la sucesión de cambios de Canadá, la buena noche de Vigouroux, aunque después del minuto 80 nos pudieron hacer al menos tres, con dos remates en los postes.
Restan los cotejos con Estados Unidos y México, pero es fundamental ajustar la conducta. Luego del final de las eliminatorias, Chile jugó ocho encuentros con expulsados en cuatro: Román (Perú y Portugal), Osorio (Nueva Zelandia), más Cepeda y Suazo con Canadá. Una vez puede ser, pero a esta altura es tendencia. Entrar con once y salir con once es el mínimo. Las amarillas jamás pueden ser por reclamos.
No fue buena la semana para las selecciones. Perder dos veces con Perú en los Odesur, en la categoría Sub-20, es una pésima señal, sumado al pobre desempeño con Paraguay en la semifinal. La Sub-17 se prepara para el Mundial y cayó en Croacia frente a Italia.
Nadie cuestiona que en “Pinto Durán” se trabaja, que existen un diseño y un diagnóstico, pero se tiene que sostener con resultados y rendimiento. De lo contrario, los cambios vendrán de manera inexorable y afectarán a toda la estructura, donde se incluye la gerencia de Felipe Correa y el técnico Nicolás Córdova. En la alta competencia no hay espacio para las explicaciones.
Después de la peor gestión de la historia, los sucesores de Pablo Milad tienen un duro camino. Hoy la crisis atraviesa todos los ámbitos de la actividad y, aunque muchos no lo crean, el desgobierno y el descrédito siempre se reflejan en la cancha.