Señor Director:
Cada semana se multiplican las noticias sobre colegios y universidades alrededor del mundo que deciden volver al lápiz y al papel. Ante el avance de la inteligencia artificial, la respuesta institucional predominante ha sido la prohibición y el atrincheramiento analógico.
Esta reacción evidencia una profunda falta de alfabetización digital en nuestro sistema. Prohibir la tecnología es una salida facilista, que evita enfrentar el verdadero desafío educativo actual. Por ello, urge enseñar por qué las habilidades de lectoescritura resultan intransables. Escribir a mano desarrolla el pensamiento abstracto y estructura la mente humana. La inteligencia artificial opera como un excelente complemento para procesar datos o automatizar tareas, pero jamás reemplazará el acto cognitivo de pensar mediante el lenguaje.
Alejandro Arturo Martínez
Director general de Estudios Generales, Archivos y Cultura UDP