Señor Director:
En política exterior se puede discrepar y exponer diferencias sobre cómo defender mejor los intereses de Chile. Pero no se puede perder el concepto de que, ante el mundo, Chile es uno solo.
No se trata de confundir unidad con unanimidad, la democracia necesita discrepancia. Pero la política exterior, sobre todo en momentos de incertidumbre internacional, debe ser motivo de unión y no de división. Mostrar un país dividido por parte de dos expresidentes que no siempre actuaron en forma perfecta en política exterior, y hacerlo público rompiendo una tradición de respeto, tiene consecuencias que las sufre no solo este gobierno, sino todo Chile.
Karin Ebensperger Ahrens