Con una intervención positiva y optimista, distante del polémico discurso pronunciado el año pasado por el Presidente Boric en el mismo foro, el Presidente José Antonio Kast se dirigió a la 81 Asamblea General de Naciones Unidas.
Habría que recordar la combativa alocución ideológica del Presidente Boric en la misma sede, en septiembre pasado, en la cual, junto con agraviar a otros jefes de Estado y, en particular, ofender al Presidente de Estados Unidos, cuyo apoyo era indispensable, lanzó la fallida candidatura de la expresidenta Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, conjunción aberrante, que hizo inviable y voluntarista esa iniciativa, desde ese mismo momento y de manera irreversible, como lo anticipara entonces este medio y como se comprobó por la permanente y consistente negativa de recibir a la candidata y a sus representantes por parte de altas autoridades de Estados Unidos.
Advirtiendo las gravísimas repercusiones de la caótica geopolítica mundial, caracterizada por guerras y conflictos que causan masivas y dolorosas pérdidas de vidas y empobrecen a la humanidad; con un llamado a poner término a las guerras, manifestándose en favor del multilateralismo, y con propuestas concretas —aunque sin aportar novedades— para reformar Naciones Unidas, a fin de que vuelva a cumplir con su Carta fundacional, el Primer Mandatario se concentró, sin embargo, en promocionar la realidad nacional. Destacó así el ejemplar ciclo de crecimiento experimentado en décadas pasadas y nuestro posterior estancamiento, sin omitir las graves derivaciones del estallido de violencia de octubre de 2019.
El Presidente utilizó la ocasión para relevar algunos avances en seguridad interior y fronteriza, en contener la migración irregular y en la coordinación regional y vecinal con ese mismo propósito. A la vez, destacó las reformas económicas recientemente aprobadas en el Congreso, con el convencimiento de que contribuirán a combatir el desempleo que angustia a miles de familias, y a atraer inversiones para recuperar el crecimiento. Esto, aprovechando las oportunidades, instituciones y recursos nacionales, con especial mención del cobre, litio y recursos energéticos, así como la soberanía y revalorización del Estrecho de Magallanes, alternativa indispensable y segura para el comercio mundial, en momentos en que en otras líneas de comunicación marítimas prevalece el peligro.
El jefe de Estado reafirmó el compromiso nacional, surgido durante la gestión del Presidente Boric, con el Acuerdo de Alta Mar, conocido como BBNJ, y la postulación de Valparaíso como sede de su Secretaría Ejecutiva, convirtiéndolo, de lograrlo, en el primer organismo de Naciones Unidas de membresía universal con sede en América Latina.
Destacable es la confianza manifestada por el Presidente ante la Asamblea por el futuro de la región como el continente de la próxima década, mencionando las coordinaciones entre sus gobiernos en favor del desarrollo conjunto, agregando el logro de buenas relaciones vecinales con Argentina, Bolivia y Perú, y la reanudación de vínculos con Venezuela, en la espera de su reencuentro con la democracia y de las aspiraciones de retorno de los millones de venezolanos dispersos por el mundo.
La moderación y el pragmatismo de la intervención del Presidente en la 81 Asamblea General de Naciones Unidas podrían favorecer la recepción de sus postulados y los futuros relacionamientos de Chile con la comunidad internacional.