Señor Director:
A propósito de la carta “¿Dónde vive?” (viernes 18), de la periodista Patricia Espejo, y en el marco del Día Mundial Sin Automóvil, es cierto que aún vemos usuarios de scooters que circulan por veredas, exceden las velocidades permitidas o estacionan incorrectamente, entre otras infracciones. Son conductas que deben ser fiscalizadas y sancionadas, como ocurre con cualquier otro medio de transporte.
Las empresas de scooters compartidos operamos bajo la normativa vigente, al igual que los demás medios de transporte. Además, disponemos de zonas de estacionamiento delimitadas, monitoreamos los vehículos mal estacionados para reubicarlos e incorporamos tecnología que permite un mayor control de su uso. A ello sumamos escuelas de conducción y educación vial para fomentar un uso responsable.
Cuando un automóvil está mal estacionado o un automovilista cruza una luz roja, ¿cuestionamos a los proveedores de automóviles y servicios de autos compartidos, o a quien infringió la norma? Con los scooters debiera aplicarse el mismo criterio.
Lo sustancial es entender que las ciudades y sus formas de movilidad evolucionan. En ciudades cada vez más saturadas, la micromovilidad es parte de la solución al ofrecer nuevas alternativas de desplazamiento. Por eso, el desafío es generar conciencia, contar con usuarios responsables y una fiscalización efectiva que permita que peatones, bicicletas, scooters y automóviles convivan de manera segura y ordenada.
Bernardo Barros
Country manager Whoosh Chile