Señor Director:
Hay un amplio consenso en que el megaproyecto promoverá la inversión y el crecimiento a mediano plazo. Sin embargo, faltan medidas para reactivar la economía de su letargo actual y reducir así el desempleo. Para ello, se suele abogar por un mayor gasto fiscal en obras públicas y viviendas, por ser estas actividades altamente intensivas en el uso de mano de obra. Sin desmerecer esta idea, pasarán al menos 6-12 meses antes de que comience la construcción y la mayor contratación, pues toma tiempo lograr los permisos y licitar tales obras.
Por eso, para generar más empleo productivo y de inmediato, sugiero que este mayor gasto fiscal vaya para financiar segundos y terceros turnos en las obras fiscales actualmente en construcción. Como son obras ya autorizadas y licitadas, con ello se podría doblar, incluso triplicar, el empleo de inmediato. Más aun, no solo se generaría más empleo de inmediato, sino que aumentaría la productividad y abarataría los costos. En efecto, se sacaría así mucho más provecho a la maquinaria y equipo en uso en la obra, que actualmente solo trabaja 8-10 horas al día y el resto del tiempo está parada.
Concretamente propongo que las obras públicas y viviendas financiadas por el Estado y construidas fuera de la ciudad, donde no habría problema de ruido, trabajen 24 horas al día en tres turnos de lunes a sábado, mientras que las obras de construcción en zonas de ruido trabajen en turnos 12 horas al día, de 8 a 20 horas y de lunes a sábado.
Finalmente, hay un beneficio adicional no menor. Trabajar más turnos no solo generaría más empleo de inmediato, elevaría la productividad y abarataría costos, sino que, al acortar el tiempo de construcción, haría que los proyectos empezaran a dar sus beneficios antes. Financiar más turnos, pues, es una idea sencilla, potente y factible. Win-win por donde se mire.
Joseph Ramos
Profesor Facultad de Economía y Negocios
Universidad de Chile