Tuvieron lugar esta semana los Chile Day de Madrid y Londres 2026, con un nutrido contingente de autoridades. Cuatro ministros del gabinete —representando a seis ministerios y encabezados por Jorge Quiroz, titular de Hacienda— estuvieron acompañados por el vicepresidente ejecutivo de Corfo, la presidenta de la CMF y el superintendente de Pensiones. A ellos se sumaron varios miembros del Congreso, incluyendo los presidentes del Senado y la Cámara. Los representantes del Ejecutivo pudieron ilustrar a la comunidad de negocios de ambos países —asistió un número récord— sobre el positivo ánimo que los impulsa, la convicción de propósito que los convoca y la nutrida agenda que están desplegando para retomar la senda de crecimiento que el país anhela. A su vez, varios parlamentarios participaron en paneles, en los que comentaron, desde sus propias perspectivas, su visión respecto de lo expresado en las sesiones plenarias.
A pesar de los pobres números económicos que una foto actual del país exhibe, los ministros mostraron, en sus respectivos sectores, un cuadro particularmente optimista del futuro, basado en la cantidad y cuantía de los proyectos de inversión que se han presentado para aprobación, o que habían sido presentados con anterioridad y cuya aprobación ahora se ha destrabado. Esa optimista visión fue ratificada en los paneles de discusión, en los que, además de los ministros, participaron empresarios de cada sector, sin perjuicio de los puntos técnicos de ajuste que surgieron con motivo de estas conversaciones. Tanto en el ámbito minero como en el de energía y de infraestructura se pudo apreciar el enorme potencial y las oportunidades que se abren hacia el futuro, si el sustrato inversor es el adecuado.
Al respecto, el ministro Quiroz ratificó que el objetivo es crecer al doble de la tasa de la última década y que, para ello, la inversión es clave. Los agentes, dijo, deben tener permiso para operar en un ambiente libre de regulaciones inconducentes o burocracias asfixiantes, que el retorno al que aspiran no sea denostado, y que la dignidad de la actividad vuelva a ser reconocida como artífice de la creación de valor y empleo. Así, la Ley de Reconstrucción está orientada, en buena parte, a acelerar la obtención —o rechazo— de los permisos que se requieran, y la reforma al mercado de capitales, a estimular la vivienda, impulsando al deprimido sector de la construcción. El ministro mostró, lo que es inusual, que además de estar preocupado de la sostenibilidad fiscal —su tarea natural— está personalmente involucrado en los aspectos microeconómicos de los cuales se nutre el crecimiento, coordinando a otros ministerios para que el optimismo manifestado en ambos encuentros se materialice en los próximos trimestres.