El espíritu del dieciocho cala tan hondo que a uno lo cambia hasta el fondo. Mish, como diría Eglantina Morrison, salió verso sin mayor esfuerzo. ¿Otro? Brindo, dijo un ministro, por el asado y la chicha, por esa economía que debe llenar de dicha. ¿De economista a payador? Es la nostalgia por el volantín chupete. Y hablando de nostalgia: Salud, me dijo un obrero, por crear más y más empleo, y por un Chile que termine con este ciclo tan feo. Suficiente de cuartetas, subamos el nivel, vamos por décimas.
Yo soy solo un economista
que le canta con pasión
al cumpleaños de la nación
en una paya realista.
Con mi mirada optimista
hoy veo la administración,
que saca a Chile del cajón
luego de años de derroche,
trabajando día y noche
por el bien de la población.
Fue tan grande aquella farra
que el ajuste es un tormento,
y el bencinazo violento
dejó a más de uno en jarra.
Hay quien ya soltó guitarra
con el cesante sufriendo,
y yo me estoy estremeciendo.
Ojalá en este dieciocho
el inversionista chocho
al empleo vea creciendo.
Yo brindo por la añoranza
de aquel Chile tan pujante,
pero el futuro distante
sé que será de bonanza.
Se nos perdió la esperanza
con el golpe dado al mérito,
el overol blanco fue rédito
mientras la educación media
se transformaba en comedia.
¡Que el talento sea crédito!
La PISA muestra el drama
de colegios sin patines,
y perdidos querubines
que en celular ven fama.
No es el fin de la trama,
ya que basta ver las fondas
y la chispa más redonda:
quien bautizó su chingana
“La Gala del Mago” gana
el aplauso de cien rondas.
Aplaudo, grita el abuelo,
la mano dura y sin miedo:
que el narco imponga su credo
ya no lo aguanta este suelo.
La Patria tiene un anhelo,
sin terminar con la lacra
que tanto hogar masacra,
no asomará ese progreso
por más que suba el ingreso,
la paz es la que consagra.
Ahora hay que tapar la olla,
basta de ¡aro, aro, aro!,
que con un dato más claro
no hay pa' qué vender la joya.
Para lo que resta del año,
si la inversión fiscal brota
y al fin empleo nos rebota,
capaz que para diciembre
el Viejito venga sin fiebre
y deje a la gente cotota.
Ya, demasiado endieciochamiento. Los problemas estructurales que tiene el país para crecer y crear empleo requieren trabajo serio, y se ven avances. El veintiséis tiene pinta de cambio, adiós a los doce de atraso, ceachí, llega el progreso, se acabó tanto fracaso. ¡Viva Chile!