Señor Director:
Seguro que todos nos alegramos de que este 19 de septiembre se rinda homenaje al glorioso general Manuel Baquedano a través de los honores que rendirán las tropas frente a su monumento, incompleto. Y ahí está el punto: ¿por qué el monumento sigue incompleto? ¿Por qué no se esperó la restauración de las figuras periféricas llenas de simbolismo? (la “doncella de la gloria” y el “soldado centinela”, más los sobrerrelieves a los costados del plinto).
¿Por qué se instaló en una madrugada, casi a escondidas, para permanecer encerrado entre muros durante seis meses? ¿Por qué nos farreamos la oportunidad de haber realizado una grande e imponente ceremonia con el monumento completamente restaurado y con asistencia masiva de público, encabezada por el Presidente de la República?
En cambio elegimos hacerlo a la chilena. Mantenemos el monumento encerrado y lo vamos mostrando de a poco, casi con humildad. Alguien que busque argumentos para este proceder puede decir que obedece a una conducta patriótica... pues, justamente, es ¡a la chilena!
Y una última pregunta: ¿qué será del soldado desconocido? Sus restos eran parte del conjunto y son tanto o más importantes que el monumento.
Marcos López Ardiles
General (R)