Los bancos afirman que, por no permitírseles cobrar tasas de interés suficientemente altas, ellos excluyen a ciertos clientes, quienes recurren a prestamistas mafiosos y así, en la práctica, se invita al crimen organizado a ser un oferente estable en el mercado del crédito. Es verdad que elevar el actual límite a la tasa de interés permitiría que algunos accedan a un crédito formal caro, pero sin coerción. Sin embargo, de ahí no se sigue que la banca vaya a desplazar sustancialmente al crimen organizado en esos segmentos de clientes.
Podemos aprender de una analogía entre las apuestas online y el crédito caro. Imagine un país hipotético donde la banca pide autorización para ofrecer un servicio financiero que hoy presta el crimen organizado. Los banqueros argumentan: “Se ofrece a precios exorbitantes y aplican violencia. Si nos autorizan, aportaremos tecnología, distribución y coerción cero. Les quitaremos este mercado, evitando que el crimen organizado capte gente en este rubro”. Ese servicio son las apuestas online.
Los límites a las apuestas online tienen una justificación: reducir la ludopatía entre los usuarios, especialmente jóvenes, en comparación con un escenario de libertad total. De modo similar, los límites a las tasas de interés buscan contener el endeudamiento irresponsable.
La experiencia de las apuestas online demuestra que la oferta legal no elimina a los operadores criminales. La familia mafiosa Lucchese operó durante 20 años Rhino Sports, una red ilegal de apuestas online con US$ 35 millones en ganancias ilícitas reveladas en 2025. En 2021, las autoridades italianas desbarataron una red vinculada a la Cosa Nostra que operaba RaiseBet24.com desde Malta, con ganancias estimadas en 62 millones de euros. La explicación es clara: en las apuestas online el crimen organizado tiene ventajas que los oferentes legales no pueden replicar: opción al uso de la violencia, sea para cobrar préstamos otorgados a jugadores; o para forzar la salida de competidores legales amenazando a sus ejecutivos. También es una plataforma para lavar activos.
Volvamos a Chile. La banca propone que le permitan cobrar intereses mayores, que superen el actual límite llamado “Tasa Máxima Convencional”, TMC. Hoy la TMC para operaciones en pesos por menos de $2 millones, a 90 días o más, es 3,4583% mensual. Compuesta a 12 meses, la tasa máxima efectiva es 50,4% anual.
¿Es creíble que subir aún más este límite expulse al crimen organizado del mercado crediticio? Nuevamente, puede mover a algunos clientes al sector formal, pero no desplazarlos a gran escala. Los morosos y quienes no pueden demostrar ingresos seguirán siendo rechazados por los bancos, cualquiera sea la tasa. El crimen organizado conservará su principal ventaja competitiva: la coerción y la violencia en la cobranza a personas con perfiles de riesgo que los oferentes legales rechazan.
La experiencia de las apuestas online muestra que la entrada de competidores legales no erradica el crimen organizado cuando este tiene ventajas permanentes. Si la banca pretende justificar el alza de la TMC como una política contra el crimen organizado, le corresponde el peso de la prueba: debe demostrar por qué sus ventajas (tecnología, distribución y coerción cero) serían suficientes para desplazarlo a escala sustancial en las circunstancias de hoy.
Para las autoridades, la vía más atractiva para evitar la cobranza mafiosa sigue siendo fortalecer la persecución penal y las instituciones de seguridad, empezando por la Fiscalía. Esta es la respuesta real al crimen organizado.