La caída del nivel educativo de los adolescentes en todo el mundo, reflejada en los nuevos resultados de la prueba PISA, está generando un debate equivocado. En lugar de discutir solo si el gobierno de turno tiene la culpa del mal rendimiento escolar, deberíamos hablar también del rol de las grandes empresas tecnológicas en fomentar la adicción de los jóvenes a las pantallas.
Sin duda, la falta de atención de los gobiernos a la calidad educativa es una de las causas de la caída del rendimiento académico. Pero los algoritmos de las redes sociales, diseñados para engancharnos a la pantalla y que mantienen a los estudiantes despiertos hasta las dos de la mañana deslizando videos en TikTok, son un factor tanto o más importante.
Las pruebas PISA, realizadas a 760.000 estudiantes de 15 años en 91 países, revelaron un deterioro académico generalizado, tanto en los países ricos como en los menos desarrollados. El informe, publicado el 9 de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), señaló que fueron los peores resultados desde que se empezaron a hacer estas pruebas en el año 2000.
“Se registraron los niveles promedio de rendimiento más bajos jamás observados en ciencias, lectura y matemáticas”, dice el informe de la prueba PISA.
Como ya es costumbre en este examen que se hace cada tres años, los estudiantes asiáticos quedaron en los primeros lugares, seguidos por los de algunos países europeos y Estados Unidos. Los latinoamericanos quedaron muy atrás.
En comprensión de lectura, por ejemplo, Singapur arrasó en el primer lugar con 535 puntos, seguido por China (527) y Japón (503). Para comparar, Gran Bretaña sacó 494 puntos, Estados Unidos 490 y España 451. Mucho más atrás están Chile (436), México y Brasil (ambos con 408), Colombia (399), Perú (390) y Argentina (389).
En matemáticas la caída fue igual de grave en todo el mundo, mientras que en ciencias el declive fue un poco menor.
En cuanto al impacto de la inteligencia artificial (IA) y las redes sociales, el informe dice que de “los estudiantes que usan la IA en tareas escolares específicas, como resumir textos, redactar borradores o hacer investigaciones, obtienen notas con puntuaciones más bajas” que quienes no la usan.
En otras palabras, los jóvenes que usan la IA para copiar y pegar sus tareas escolares de ChatGPT se quedan cada vez más atrás, sencillamente porque no están absorbiendo lo que deben aprender.
En América Latina, el 91,1% de los alumnos admitieron que usan la IA seguido para hacer sus tareas escolares, mientras que en los países desarrollados de la OCDE el promedio fue del 86,3%, dice el informe.
Otro hallazgo preocupante es que el uso de las pantallas para entretenimiento en horario escolar aumentó en los últimos tres años un 7,1% en México, un 6,6% en Argentina, un 4,7% en Perú y un 0,9% en Colombia. En cambio, en los países ricos de la OCDE cayó un promedio del 3,7%, dice el estudio.
Alejandro Ganimian, profesor de la Universidad de Nueva York y experto en educación, me dijo que el gran problema del rendimiento escolar es la distracción digital.
“Si se usan las pantallas de una forma moderada para fines educativos en las escuelas, pueden tener un impacto positivo”, me dijo Ganimian. “Pero cuanto más se usan para el ocio, menor es el rendimiento educativo”.
Emiliana Vegas, profesora de educación en la Universidad de Harvard, me contó que incluso ella, en sus clases para estudiantes universitarios, ha restringido el uso de celulares y laptops. “Distraen mucho la atención de los alumnos”, me dijo.
Los datos de la prueba PISA son contundentes, y deberían hacer sonar las alarmas en toda América Latina. Hay un desplome del nivel educativo, y la adicción a las pantallas tiene mucho que ver.
Hay que exigirles a los gobiernos que le pongan freno a esta debacle, y a redes sociales como TikTok que cambien sus algoritmos para que los adolescentes no se desvelen ni se distraigan todo el día. O, si se quiere ir más lejos, hay que seguir el ejemplo de Australia y prohibir las redes sociales para los menores de 16 años.
De lo contrario, a medida que la IA reemplace cada vez más empleos rutinarios, la brecha entre los países ricos y pobres no hará más que crecer.