Señor Director:
Para hacer la paz o, si se quiere, evitar el conflicto, es sabido que el buen uso del lenguaje es clave. Bien lo sabía Maximiano Fernández, profesor de lenguaje de Nicanor Parra (Libro “El Mundo de Nicanor Parra”, Zig Zag), cuando le hacía repetir infinito al poeta siendo niño “la sucesión sucesiva de sucesos sucedidos sucesivamente”, para que aprendiera a comunicar con precisión y así evitar malos entendidos.
Las declaraciones de oficiales argentinos en ejercicio, estos últimos dos años, “testeando” los límites de Chile, amparados en un decreto interno que se los permite, pudieron evitarse si el Presidente Milei lo hubiera derogado, como prometió hace cinco meses a nuestro país. No haberlo hecho aún lo compromete en las declaraciones desprolijas de sus altos mandos.
Siendo así, la pregunta que debiera hacerse la diplomacia de nuestros tiempos ante las reiteradas “desprolijidades” de los funcionarios argentinos, es que si “la sucesión sucesiva de sucesos sucedidos sucesivamente” es efectivamente una desprolijidad o una estrategia para ver hasta dónde pueden empujar los límites de Chile.
Pamela Zúñiga Bravo
Licenciada en Ciencias de la Comunicación