Señor Director:
A raíz de las cartas publicadas en este espacio respecto del cobro por asistir a la ceremonia de graduación de una universidad, tengo un hijo que estudia en dicha institución y también fui informado de la “invitación” a la ceremonia, acompañada del aviso de que para asistir debía efectuarse un pago. Es precisamente este punto el que genera dudas y que, hasta ahora, la universidad no ha explicado públicamente.
Como apoderado, he sido particularmente riguroso con el cumplimiento de las obligaciones de pago asociadas a sus estudios. Salvo en dos ocasiones puntuales —una, producto del robo de mi billetera y el consecuente bloqueo de mis tarjetas; y otra, mientras me encontraba de viaje y con dificultades para realizar una transferencia—, todas las cuotas han sido pagadas oportunamente.
En ambos casos, al día siguiente del vencimiento recibí un correo de la universidad advirtiendo sobre el retraso. Cabe señalar, además, que los pagos efectuados fuera de plazo contemplan el correspondiente interés adicional cobrado por la institución.
Por eso, resulta llamativo que la universidad tenga tanta diligencia para advertir a sus apoderados sobre un pago pendiente y, en cambio, no haya tenido hasta ahora la misma disposición para aclarar las dudas que sus propios estudiantes y apoderados han planteado públicamente respecto del cobro por asistir a una ceremonia de graduación.
Una explicación clara de la institución sería, a estas alturas, no solo oportuna, sino también necesaria para despejar las interrogantes que permanecen abiertas.
Salvador Fernández Velasco