Señor Director:
Al importante e interesante reportaje publicado en la edición del pasado lunes en “El Mercurio”, el que se refiere al agua potable que se pierde en el proceso de distribución, quisiera señalar que hace más de una década que la pérdida de un tercio de las aguas se ha mantenido constante. Incluso más, de acuerdo a los Informes de Gestión del Sector Sanitario emitidos cada año por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), en los últimos 27 años el promedio de pérdida se ha mantenido en el 33% de la producción.
En volumen de agua y en costos, las cifras son millonarias. La pérdida de agua en el último año estaría en torno a los 600 millones de metros cúbicos, en un escenario de escasez hídrica.
Efectivamente esta pérdida se debe a distintos factores; filtraciones, roturas de red, adulteración de medidores, conexiones ilegales, mal uso de grifos, errores de medición, etcétera.
Las preguntas que aparecen en forma natural son: ¿por qué no se han podido conocer en detalle las pérdidas de cada uno de estos factores? Obviamente para “controlar” hay que “medir”.
¿Existen en el mercado —desde hace más de una década— sistemas digitales automatizados para detectar, localizar, identificar y medir, en un alto porcentaje, y así poder enfrentar cada uno de estos factores? Entiendo que sí existen hace más de una década.
¿Cuando la SISS tarifica según la empresa modelo, esta empresa modelo considera Aguas no Facturadas y Aguas no Contabilizadas de un 15%?
José Miguel Correa Alliende
Director Past-Presidente
Colegio de Constructores Civiles e
Ingenieros Constructores de Chile