Señor Director:
Sin los atentados a las Torres Gemelas, no hay invasión a Afganistán ni a Irak.
Sin la invasión a Irak, no emerge la franquicia de Al Qaeda precisamente en Irak.
Sin Al Qaeda en Irak, no se desarrolla la insurgencia sunita en Siria, que profundiza la guerra civil y que provoca el desplazamiento de cientos de miles.
Sin los cientos de miles de desplazados, no hay crisis de refugiados en Europa.
Sin crisis de refugiados, no hay surgimiento de sentimientos anti-inmigrantes.
Sin sentimientos anti-inmigrantes, no hay materia prima para el desarrollo del AfD en Alemania.
Sin esto último, otro partido hubiese ganado las elecciones del domingo pasado.
Lo anterior es una simplificación extrema, por cierto. Pero manifiesta que el presente en alguna medida requiere del evento disruptivo del atentado a las Torres Gemelas para hacerse inteligible. A 25 años de esa acción terrorista, la ondulación provocada por sus efectos aún parece sentirse.
Guido Larson Bosco
Facultad de Gobierno
Universidad del Desarrollo