Señor Director:
Escribo estas líneas como madre, pero también como alguien que ya no sabe a quién recurrir para conseguir algo que debería ser sencillo: una respuesta.
Mi hijo tiene 20 años, quiere estudiar y tiene un proyecto de vida. Sin embargo, por segundo año consecutivo, ese proyecto puede quedar postergado debido a la demora en la resolución de un trámite administrativo.
En septiembre de 2025 ingresé la solicitud de certificación de discapacidad de mi hijo ante los organismos correspondientes, folio N.º 33472338. Ha pasado casi un año y aún seguimos esperando.
He concurrido personalmente al Compin Oriente en distintas oportunidades. En abril se me informó que existía un retraso importante, y en julio, que aún no se revisaban solicitudes ingresadas durante agosto de 2025.
Ante la falta de avances, recurrí a la SUSESO. Actualmente, mi reclamo se encuentra en etapa de estudio y el expediente fue asignado a una profesional para su revisión.
Pero mientras las instituciones revisan expedientes, el calendario académico no se detiene. Mi hijo ya perdió una oportunidad anterior de acceder a la educación superior por no contar oportunamente con esta certificación. Hoy enfrenta nuevamente la misma situación.
El proceso de postulación para el próximo período académico finaliza el 22 de octubre de 2026. Si la certificación continúa pendiente, existe el riesgo real de que pierda nuevamente la posibilidad de iniciar sus estudios y deba esperar otro año.
Mi hijo quiere estudiar, tiene capacidades, intereses y un proyecto de vida. No estamos pidiendo que se resuelva favorablemente su caso sin que corresponda. Solo estamos pidiendo que se resuelva.
Comprendo la alta carga de trabajo de los organismos públicos, pero detrás de cada expediente hay una persona y una familia esperando una respuesta que puede cambiar su futuro.
El 22 de octubre no es para nosotros una fecha cualquiera. Es el límite para que mi hijo pueda intentar comenzar sus estudios superiores.
Todavía estamos a tiempo.
Karen Camus Chamorro
Madre de Renato