Señor Director:
Paul Fontaine compara los sueldos de los altos ejecutivos de Codelco con una guía que refleja el promedio general del mercado, no el de la gran minería, elaborada a partir de las colocaciones de una empresa de reclutamiento, no de un estudio de compensación ejecutiva propiamente tal. Existen firmas especializadas en construir comparaciones cargo por cargo, seleccionando empresas de tamaño y complejidad equivalentes, lo cual es el estándar apropiado para esta discusión. Con todo, sin perjuicio de la necesidad de hacer las comparaciones correctas, creo que el punto de fondo es otro.
El Estado chileno es dueño de una de las empresas mineras más grandes y complejas del mundo. Por responsabilidad frente al país, debe gestionarla con ejecutivos de primer nivel mundial, remunerados de manera competitiva en el mercado minero. De lo contrario, no podrá constituir un equipo capaz de desplegar todo el potencial de la empresa, algo que hasta ahora no se ha logrado.
El problema es que esas remuneraciones se evalúan hoy con una dinámica política antes que técnica, lo que obstaculiza situarlas en el rango requerido para atraer talento ejecutivo del más alto nivel. Mientras el debate se mantenga en esa clave, no conseguiremos equipos ejecutivos a la altura del desafío.
Codelco debería fijarse como objetivo constituir un equipo ejecutivo de clase mundial, lo que exige remuneraciones competitivas con sus pares internacionales. Para ello debería basarse en comparaciones efectuadas por alguna de las firmas internacionales de referencia en la materia y, además, transparentar esa información periódicamente. Solo así se podría despolitizar este asunto y validar los niveles de renta que permitan constituir un equipo ejecutivo de excelencia, capaz de liderar las reestructuraciones necesarias para simplificar la organización, impulsar nuevos proyectos y desarrollos, y elevar su productividad.
Gerardo Jofré
Expresidente del Directorio de Codelco