Señor Director:
El reciente artículo publicado en “El Mercurio” respecto del abandono que sufre el pabellón de Chile para la Expo Milán, 2015, y que actualmente se encuentra deteriorándose a los pies del cerro Ñielol en Temuco, nos llama a reflexionar respecto de este grave problema para la arquitectura pública de Chile.
Este pabellón que la oficina Undurraga Devés ganó por concurso público, fue premiado y un gran exponente de nuestra arquitectura industrializada en la Expo Milán. El Pabellón de Chile en la Exposición Universal de París de 1889, hoy Museo Artequin en la Quinta Normal, y el de Milán, hoy Pabellón Araucanía, son los dos pabellones que han retornado al país, dada su condición de prefabricación y fácil desarmado y armado posterior.
La decisión del Ministerio de Bienes Nacionales de licitar mediante concesiones para la administración privada de los edificios públicos, abandonados y en desuso que se deterioran día a día, es una medida que de ser exitosa rescataría arquitectura pública de gran valor y que podría ser parte del desarrollo nacional en los diferentes lugares y regiones en que se encuentren.
Por lo tanto, urge que estas licitaciones se hagan con la celeridad y eficiencia necesarias para llegar a tiempo y antes de que sea tarde para muchos de estos edificios.
Yves Besançon Prats
Arquitecto