Señor Director:
Coincido con Harald Beyer (columna de ayer) en que la situación del empleo exige medidas urgentes y que es necesario generar incentivos para recuperar la contratación, especialmente de trabajadores menos calificados, jóvenes y mujeres. Sin embargo, para que esos incentivos sean realmente efectivos, debemos hacernos cargo de que contratar en Chile sigue siendo una decisión costosa y riesgosa para el empleador.
La Corte Suprema ha transformado la causal de despido por necesidades de la empresa prácticamente en fuerza mayor, tenemos una elevada indemnización por años de servicio (de las más altas de la OCDE) y el riesgo de judicialización con sus consecuentes recargos y multas es alto. En este contexto, difícilmente los subsidios o créditos tributarios serán suficientes para reactivar decididamente la contratación.
Si despedir es muy costoso, contratar también lo es. La solución no es eliminar la protección laboral, sino hacerla más predecible y compatible con un mercado laboral dinámico. Si queremos que las empresas se atrevan a contratar, debemos reducir los costos y la incertidumbre asociados al término de la relación laboral. De lo contrario, corremos el riesgo de subsidiar la contratación sin abordar una de las principales razones por las que las empresas hoy dudan antes de crear nuevos puestos de trabajo.
Soledad Hormazábal
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