Señor Director:
Su partida nos trae al recuerdo al activo y respetado dirigente socialista que, en su juventud en San Miguel, abrazó honesta y lealmente un ideario político que lo llevaría al exilio, y luego al inicio de la transición como diputado y luego senador de la República, y presidente de la Cámara Alta.
Demócrata convencido y coherente con la herencia política recibida de su padre, abraza el servicio público. Allí tuvimos la oportunidad de conocernos como impulsores del nuevo Hospital Barros Luco, primero, y luego en el Congreso Nacional.
Su personalidad de apariencia seria, y a veces fuerte, era la de un personero confiable en sus palabras y acuerdos.
Demócrata convencido, hizo de su acción una expresión de coherencia y consecuencia que no admitía interpretaciones.
Adversario y jamás enemigo, se ganó el aprecio de los suyos y los de enfrente, y sentimos muy de veras su partida.
La política seria y de verdad lo echará de menos.
Sergio Romero Pizarro
Expresidente del Senado